ESdiario

editorial

Sánchez busca más problemas a España, esta vez con la OTAN

España, con un gasto en defensa del 1,28% del PIB, está a la cola de la OTAN, lo que ya le ha valido la exclusión de reuniones clave sobre Ucrania. Sánchez, atrapado entre sus promesas internacionales y las contradicciones de su coalición, agrava la crisis

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene durante una sesión en el Congreso de los Diputados.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene durante una sesión en el Congreso de los Diputados.EDUARDO PARRA / EUROPA PRESS

Creado:

Actualizado:

Pedro Sánchez parece decidido a multiplicar los frentes abiertos para España, no solo en el ámbito internacional, sino también en el doméstico, donde los escándalos de corrupción que salpican a su partido, su Gobierno y su entorno familiar más cercano lo debilitan cada día más. Su última maniobra, bloquear el consenso en la OTAN para aumentar el gasto militar al 5% del PIB, exigencia liderada por Estados Unidos y respaldada por los principales aliados, amenaza con aislar a España en un momento crítico para la seguridad global.

En el exterior, la postura de Sánchez ante la OTAN es un error estratégico. Con la cumbre de La Haya a la vista y un Donald Trump que no duda en usar los aranceles como arma diplomática, España se arriesga a un serio revés. La guerra en Ucrania y las dudas sobre el compromiso de EE.UU. con Europa exigen unidad en la Alianza, no discrepancias que debiliten la credibilidad española. Sánchez, que ya incumplió su promesa de alcanzar el 2% del PIB en defensa, parece más preocupado por contentar a sus socios de Sumar, que abogan por abandonar la OTAN, que por reforzar la posición de España.

En el ámbito doméstico, la situación no es menos grave. Los casos de corrupción que envuelven al PSOE, con investigaciones que tocan desde cargos públicos hasta el círculo más íntimo de Sánchez, proyectan una imagen de fragilidad y descrédito. Estos escándalos, que incluyen presuntas irregularidades en contratos públicos y tráfico de influencias, minan la confianza ciudadana y distraen al Gobierno de prioridades como la seguridad nacional.

España, con un gasto en defensa del 1,28% del PIB, está a la cola de la OTAN, lo que ya le ha valido la exclusión de reuniones clave sobre Ucrania. Sánchez, atrapado entre sus promesas internacionales y las contradicciones de su coalición, agrava la crisis. Su incapacidad para gestionar los problemas internos y externos pone en riesgo no solo la credibilidad de España, sino también su seguridad y estabilidad en un mundo cada vez más incierto.

tracking