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Las sombras del Open Arms: denuncias por tráfico de personas y maltrato de trabajadores
El famoso barco dirigido por Óscar Camps vuelve al centro de la polémica al atracar en Canarias y emerge su oscuro pasado con acusaciones de colaborar con las mafias o "culto a su personalidad"

El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, y el jefe del Open Arms, Óscar Camps
La ONG Open Arms, presentada como adalid de la solidaridad en el Mediterráneo, vuelve a estar en el centro de la polémica tras atracar en Canarias y pedir el líder de Vox, Santiago Abascal, “confiscarlo y hundirlo”, generando una tormenta política. Pero más allá de declaraciones grandilocuentes, es cierto que el barco arrastra un historial de denuncias, investigaciones y escándalos que ponen en jaque su imagen de salvavidas. Su fundador, Óscar Camps, lejos de ser un héroe, aparece cada vez más como un empresario del drama humano que ha sabido convertir la tragedia migratoria en un negocio.
La justicia de Italia llegó a incautar el barco de Open Arms bajo sospecha de que su actividad no era tan limpia como parecía. La Fiscalía de Ragusa sospechaba que, en lugar de frenar la inmigración ilegal, el buque de Óscar Camps facilitaba el trabajo de las mafias que lanzan pateras rumbo a Europa sabiendo que la ONG las “rescataría”.
En Libia, el Open Arms fue a juicio por presuntamente contactar con las mafias vía satélite e ir a los buques nodrizas a recoger inmigrantes sin apenas haber hecho recorrido en el mar ni estar en situación de riesgo, invadiendo para ello las aguas jurisdiccionales de Italia y Libia, asunto por el que el barco de Óscar Camps fue a la corte internacional.
Las acusaciones al Open Arms no sólo vienen de fuera. Ex empleados del barco han revelado la cara oculta de la ONG: contratos precarios, abandono en misiones y un ambiente marcado por el culto a la personalidad de Óscar Camps. Varios ex trabajadores lo describen como un líder más pendiente de las cámaras que de los inmigrantes o de su propio equipo. “Nos utilizaba como si fuéramos material desechable”, confesó uno de ellos.
Algunas voces van aún más lejos: denuncian que los propios inmigrantes han sido usados como atrezo para alimentar el relato épico del Open Arms y reforzar la imagen de Óscar Camps. Sus críticos lo señalan como "alguien que explota la miseria para levantar su propio altar mediático". Lo cierto es que los números y las denuncias no cuadran con el relato heroico que venden y detrás del lema de "salvar vidas", el barco arrastra un historial que cada día se parece más a un escándalo con bandera solidaria.