Entrevista en tve
Sánchez saca su repertorio de mentiras, victimización y ataques: "Hay jueces haciendo política"
En su primera entrevista en 14 meses, Sánchez defiende a su esposa, Begoña Gómez y a su hermano con duras criticas al Poder Judicial y desvía responsabilidades en un intento de reforzar su imagen frente a las polémicas que lo rodean.

Pedro Sánchez en un momento de la entrevista en TVE con la periodista Pepa Bueno
En una entrevista concedida este lunes en Televisión Española (TVE), el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha desplegado su estrategia habitual: una mezcla de victimización, ataques a la judicatura y afirmaciones que buscan desviar la atención de los escándalos que rodean a su entorno. La entrevista, conducida por Pepa Bueno al término del Telediario 2 en el marco del inicio del curso político, ha servido como escenario para que Sánchez lance duras acusaciones contra jueces y opositores, al tiempo que defiende la inocencia de sus allegados en casos judiciales que han generado controversia.
Su frase estrella, “hay jueces haciendo política y políticos haciendo justicia”, citada por RTVE, resume una narrativa que busca deslegitimar al Poder Judicial mientras refuerza su imagen de líder acosado por una supuesta conspiración.El presidente ha acudido a TVE tras un año sin conceder entrevistas, un silencio que ha sido criticado por su opacidad en un contexto de múltiples polémicas. Desde el caso Koldo hasta las investigaciones que afectan a su esposa, Begoña Gómez, y a su hermano, David Sánchez, el Ejecutivo está bajo el foco de la sospecha.
Sánchez dicta sentencia sobre el fiscal general: "Es inocente"
En este sentido, Sánchez ha aprovechado los micrófonos de la cadena pública para insistir en que tanto su familia como el fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, son víctimas de un “acoso judicial”. “Hay jueces que no cumplen con la ley, que son una minoría, pero que hacen un daño inmenso a la justicia y a la democracia”, ha afirmado en TVE, señalando a sectores judiciales que, según él, actúan con motivaciones políticas.
Sánchez ha defendido con vehemencia la inocencia de García Ortiz, imputado por un supuesto delito de revelación de secretos, asegurando que “no hay pruebas contra él, no hay caso” y que "es inocente". En lugar de abordar con detalle las investigaciones en curso, como la que afecta a su esposa por presunta malversación de fondos, el presidente ha optado por la estrategia de la victimización, afirmando que su familia sufre “una campaña de acoso y derribo” por ser sus allegados. Esta narrativa intenta desviar la atención de los hechos concretos hacia una supuesta persecución política.
Sánchez presentará PGE y seguirá gobernando aunque no se los aprueben
Sobre los Presupuestos Generales del Estado (PGE), Sánchez ha garantizado en TVE que presentará un proyecto para 2025, asegurando que “no va a renunciar” a tener unas cuentas nuevas, pero ha añadido que, si no logra aprobarlos, continuará gobernando con los presupuestos vigentes de 2023. “Vamos a presentar unos Presupuestos sociales, ambiciosos, que consoliden la recuperación económica y el bienestar social”, ha afirmado, destacando su intención de negociar con todos los grupos políticos, excepto Vox, para sacarlos adelante.
Esta postura refleja su determinación de mantener la estabilidad del Ejecutivo en un contexto de fragilidad parlamentaria, aunque no ha detallado cómo superará las exigencias de socios como Podemos, que reclama medidas como romper relaciones con Israel o revertir el aumento del gasto militar.
Sobre la gestión de los incendios que han asolado España durante el verano, Sánchez ha destacado en TVE que “España es el segundo país con mayor masa forestal de toda Europa” y ha subrayado la importancia de la prevención y la reconstrucción. Sin embargo, ha delegado la responsabilidad en las comunidades autónomas, criticando que “no funciona la deslealtad institucional, ni la precariedad de los trabajadores de las comunidades que están combatiendo al fuego, ni los recortes ni la privatización”.
Estas palabras, en una velada crítica a los gobiernos regionales del PP, ignoran las demandas de regiones como Extremadura, Castilla y León o Galicia, que han denunciado la falta de apoyo del Ejecutivo central.
En lugar de abordar con detalle las investigaciones en curso, como la que afecta a su esposa por presunta malversación de fondos, el presidente ha optado por la estrategia de la victimización, afirmando que su familia sufre “una campaña de acoso y derribo” por ser sus allegados.
En relación con el caso Koldo-Ábalos-Cerdán, Sánchez ha asegurado en TVE que ha actuado “con contundencia” al conocer las supuestas irregularidades, aunque ha insistido en que “no tenía información objetiva” previa sobre estos casos. Esta afirmación contrasta con las críticas de la oposición, que cuestionan la supervisión del Ejecutivo. Sánchez ha admitido que pensó en dimitir, pero ha reafirmado su compromiso: “He decidido seguir, con más fuerza si cabe, para defender la democracia y avanzar en derechos y libertades”.
La foto de Illa con Puigdemont es "un paso necesario"
En el ámbito político, Sánchez ha defendido la reunión entre Salvador Illa y Carles Puigdemont en Bruselas, calificándola de “un paso necesario” para no “dar la espalda a Cataluña”. Sin embargo, no ha mencionado las concesiones a los independentistas, como las negociaciones sobre el control de los aeropuertos catalanes, que han generado tensiones con otros socios de investidura, como el PNV.
Su discurso, cargado de acusaciones de “lawfare” y victimismo, busca movilizar a su base progresista, pero también alimenta un clima de desconfianza hacia las instituciones. Mientras Sánchez insiste en que “no hay corrupción estructural” en el PSOE, las investigaciones judiciales y las críticas de sus adversarios políticos amenazan con mantener la presión sobre su Ejecutivo en un curso político que promete ser intenso.