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Sánchez humilla al Rey con la foto de la vergüenza con un fiscal general procesado

Álvaro García Ortiz acude a un encuentro con Felipe VI mientras espera a sentarse en el banquillo por un delito de revelación de secretos y el Gobierno se niega a cesarlo mientras lo respalda

El Rey Felipe VI recibe en audiencia al Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz en el Palacio de la Zarzuela

El Rey Felipe VI recibe en audiencia al Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz en el Palacio de la ZarzuelaEuropa Press

Enrique Martínez Olmos

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El Palacio de la Zarzuela ha vivido una de esas escenas que pasarán a la historia como la imagen de la humillación institucional. El Rey Felipe VI se vio obligado a posar con Álvaro García Ortiz, fiscal general del Estado, que espera a sentarse en el banquillo acusado de un presunto delito de revelación de secretos contra la pareja de Isabel Díaz Ayuso. Una situación anómala, que el fiscal encargado de perseguir los delitos sea el acusado de cometer uno, que Pedro Sánchez permite y respalda, aunque acabe manchando la Justicia y hasta la Corona.

La foto, fría y con gesto serio, simboliza a la Corona siendo utilizada por Pedro Sánchez para normalizar lo innombrable: un fiscal general a un paso de un juicio y con hasta seis acusaciones populares pidiendo para él penas de prisión. Lejos de apartarle, el presidente del Gobierno ha blindado a Álvaro García Ortiz. En su entrevista en TVE, Sánchez defendió su inocencia y acusó a los jueces de “hacer política”, una afirmación que ha encendido a la judicatura y que convierte al Ejecutivo en el principal ariete contra la independencia judicial.

El Rey y el fiscal general volverán a coincidir este viernes en el solemne acto de apertura del año judicial en el Tribunal Supremo. Pero esta vez la solemnidad estará empañada por el escándalo: nunca antes un fiscal general había llegado a esa cita con la sombra del banquillo. Sin embargo, la “foto de la vergüenza” ya está tomada. Felipe VI, garante de las instituciones, acaba obligado a recibir a un fiscal cuestionado y señalado por la propia Justicia, mientras Pedro Sánchez sigue repartiendo lecciones de democracia y atacando a los jueces que se atreven a investigar a su Gobierno y sus familiares.

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