"Genocidio" o "masacre": la 'guerra semántica' llega al seno de un PP cada vez más crítico con Israel
La controversia sobre cómo definir la ofensiva israelí en Gaza ha abierto un debate entre los populares. Mientras líderes como Juanma Moreno, Alfonso Rueda o Jorge Azcón califican por primera vez la operación de “genocidio”, Alberto Núñez Feijóo y la dirección nacional insisten, de momento, en hablar de “masacre”, alineándose con el discurso del Rey en la ONU.

El presidente de Andalucía, Juanma Moreno; el presidente de Galicia, Alfonso Rueda; y el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo.
Una sola palabra está marcando una línea divisoria dentro del Partido Popular. Sin embargo, estamos hablando de un término clave, con mucho peso, y que podría incluso a llegar a marcar futuros votos o bien a favor o bien para otro partido. "Genocidio" o "masacre", entre esas dos palabras se centra ahora lo que podríamos llamar la 'guerra semántica' que ha surgido en el seno de los populares en torno a la ofensiva de Israel en la Franja de Gaza. Un conflicto que ya ha causado más de 65.000 muertos según las autoridades gazatíes.
Por primera vez desde el inicio de la guerra, varios barones populares han decidido romper con el discurso más prudente de Alberto Núñez Feijóo y calificar abiertamente de “genocidio” la actuación israelí. Los presidentes autonómicos Alfonso Rueda (Galicia), Juanma Moreno (Andalucía), Jorge Azcón (Aragón) y Juan José Imbroda (Ceuta) han sido los primeros en cruzar esa línea, evidenciando sensibilidades distintas dentro del partido.
Moreno lo hizo sin rodeos durante la sesión de control en el Parlamento andaluz: “¿Usted quiere que reconozca el genocidio? Yo se lo reconozco”, respondió a la oposición, aunque advirtió contra el “uso político” del sufrimiento palestino. Eso sí, máximo dirigente de Andalucía ha insistido en las últimas horas que “ya basta de polarizar y de debates semánticos, lo importante es que acabe de una vez esta catástrofe humanitaria y la matanza en Palestina”. En la misma línea, Azcón apuntó que “con práctica seguridad” el Tribunal Penal Internacional podría calificar como genocidio lo que ocurre en Gaza.
Mientras tanto, la dirección nacional del PP sigue resistiéndose a emplear ese término. Feijóo ha denunciado repetidamente la “masacre de civiles” y ha pedido que se detenga, pero evita pronunciar la palabra “genocidio”. Una postura compartida por portavoces como Alicia García en el Senado y respaldada por el reciente discurso de Felipe VI ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en el que habló de “masacre” pero no de “genocidio”.
La presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso ha optado por otro enfoque más ofensivo y centrarse en el enfoque que, por otro lado, sostienen todos los miembros del PP: ha acusado al Gobierno de Pedro Sánchez de “usar el drama palestino” para su beneficio político. Además ha defendido que España se está “quedando sola” al intentar aislar a Israel. Ayuso incluso se reunió con la encargada de negocios de la Embajada de Israel en nuestro país, a quien trasladó su rechazo al antisemitismo.
El debate ha llegado a tal punto que figuras del partido, como Elías Bendodo, han preguntado si no debería considerarse también “genocidio” el ataque del 7 de octubre, en el que más de mil israelíes fueron asesinados y 200 personas secuestradas por Hamás.
La postura del PP varía: cada vez más crítico con Israel
Más allá de las palabras y la terminología, lo cierto es que el PP está endureciendo gradualmente su posición respecto a Israel. Un movimiento que podría tener consecuencias políticas e incluso su reflejo en las urnas. En un contexto internacional en el que las condenas crecen y la opinión pública europea y mundial se vuelve cada vez más crítica contra el Ejecutivo de Benjamin Netanyahu, el giro semántico del principal partido de la oposición puede marcar un antes y un después en su forma de enfocar el conflicto.
El debate como decimos no es menor: refleja las distintas sensibilidades dentro del PP y la dificultad de articular un discurso único sobre un conflicto que genera una fuerte presión social y política tanto en España como en el resto del mundo. A medida que el número de víctimas en Gaza crece y la comunidad internacional eleva el tono, lo que puede parecer simple semántica puede tener un efecto importante en Génova 13.