PSOE
Preocupación en Moncloa por el efecto bumerán de Palestina: la flotilla y el plan de Trump divorcian a Sánchez de la izquierda
La apuesta estrella del presidente por azuzar la demagogia con la guerra en Gaza se le vuelve en contra al rechazar la izquierda radical la paz que él defiende o insistir con la excursión de Ada y Greta que puede provocar un conflicto del Ejército con Israel
Pedro Sánchez con una bandera de Palestina en un mitin del PSOE
Cuidado con agitar demasiado el avispero palestino que las avispas nos pueden acabar picando, han debido pensar en Moncloa. Tras semanas con el tema de Palestina casi como único argumento del PSOE y del Gobierno para todo, hasta justificando los disturbios de la Vuelta Ciclista, el presidente ve como su apuesta estrella para desviar la atención de la corrupción que le rodea puede volverse en contra y acabar atizándole. Dos son los motivos: la famosa flotilla de ninis progres a Gaza y el plan de paz de Trump para la Franja. Pedro Sánchez intenta ahora mantener un perfil prudente en estos dos asuntos, pero la izquierda radical, empezando por sus ministros de Sumar, se rebelan ahora contra el presidente y deja un divorcio en la izquierda que hasta ahora actuaba como al unísono en la causa palestina.
Pedro Sánchez ha agitado el debate sobre Palestina hasta el punto de creerse él un adalid de la causa palestina mundial. Pero no ha tenido más remedio que rendirse a la evidencia y en un giro de guion alaba ahora el plan de paz para Gaza propuesto por el malo Donald Trump y pactado con el malísimo Netanyahu, un plan que apoya toda la comunidad internacional y del que Sánchez no puede quedar descabalgado. Pero esto en la izquierda española, que tiene a Trump como el ultra a combatir número uno, y a Netanyahu como el mayor genocida del mundo, no se entiende. No pueden aceptar nada que venga de estos dos aunque suponga el tan deseado cese de la violencia. Y ya cargan contra el presidente del Gobierno por tragar dinamitando ese discurso unánime sobre Palestina y poniendo al PSOE y a Moncloa ante un gran problema.
Pedro Sánchez tiene hasta cisma en su propio Gobierno, con los ministros de Sumar en una decisión sin precedentes sacando un comunicado donde se desmarcan de la postura de su propio Gobierno de apoyar el plan de paz de Trump para Gaza. Un documento con el que salta por aires la unidad de acción de defender que el Ejecutivo era de los pioneros en defender Palestina y condenar el "genocidio" frente a una derecha que no se aclara ni en cómo llamar a la masacre. Feijóo ya metió el dedo en la llaga: Sánchez no pone orden en su Gobierno. Palestina pasa a ser para Moncloa un dolor de cabeza y se esfuma un mes de cortina de humo con el tema.
Para rematar, el tema de la Global Sumud Flotilla, esa que en un ataque de demagogia Pedro Sánchez anunció que iba a escoltar con un buque del Ejército en su camino a Gaza mientras Ada Colau, Greta Thunberg y demás ninis a bordo cantan y beben mojitos. Pero ahora tiene un problema: el Ejército no quiere entrar en aguas de Israel porque no quiere exponerse a un conflicto y el Gobierno señala que a partir de ahí deja de escoltar y lo que suceda con los miembros de la flotilla "es su responsabilidad y su riesgo". Sumar y el resto de la izquierda ya han salido a mostrar su discrepancia y piden que continúe la protección hasta el final. En definitiva, un nuevo problema para Moncloa y el PSOE por pasarse de listos con Palestina. Deberán buscar una nueva cortina de humo.
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Enrique Martínez Olmos