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BOICOT A ISRAEL

Urtasun impone su ideología hasta en los servidores de la Biblioteca Nacional

Nuevo episodio en la gestión cultural del ministro de Sumar: la Biblioteca Nacional dejará de usar el software de una empresa israelí por “razones éticas”

El ministro de Cultura, Ernest Urtasun

El ministro de Cultura, Ernest Urtasun

Luis Sordo
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El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha vuelto a situarse en el centro de la polémica con una decisión que muchos dentro y fuera del sector cultural califican de puramente ideológica. Ha ordenado rescindir el contrato con la empresa israelí Ex Libris, encargada del sistema de gestión de la Biblioteca Nacional de España (BNE), pese a que el acuerdo fue renovado legalmente hace apenas dos meses y sin incidencias.

El software, llamado Alma, gestiona las adquisiciones, el catálogo y los préstamos de millones de obras. Es, según los propios técnicos de la BNE, el más avanzado y estable del mercado. Sin embargo, el ministerio justifica su decisión en “motivos éticos” ligados al conflicto entre Israel y Palestina y al Real Decreto-Ley aprobado por el Gobierno para vetar a empresas vinculadas con los asentamientos israelíes.

Una “decisión ética” que compromete el servicio público

La medida llega en un momento de plena estabilidad técnica y administrativa. En agosto, la BNE prorrogó el contrato con Ex Libris por cuatro años más, alegando la necesidad de garantizar la continuidad de sus sistemas internos. Ahora, Cultura ha dado marcha atrás y prepara una nueva licitación “sin empresas de países ocupantes”.

La propia dirección de la Biblioteca Nacional ha reconocido internamente que no existe una alternativa inmediata y que una sustitución precipitada podría dejar a la institución sin soporte operativo durante meses, afectando tanto a los usuarios como a las bibliotecas conectadas a su red.

Presión de colectivos y división entre bibliotecarios

El cambio no ha surgido de la nada. Durante los últimos meses, un grupo de bibliotecarios y activistas culturales ha impulsado una campaña para exigir que la BNE, el CSIC y varias universidades españolas rompan relaciones con compañías israelíes. Alegan que es “inadmisible que el sistema bibliotecario español dependa de un país que incumple las resoluciones de la ONU”.

Sin embargo, otras voces dentro del sector advierten que el movimiento pone en riesgo la estabilidad técnica de la institución. Cambiar de sistema implicaría meses de migración de datos, interrupciones en los servicios y un sobrecoste que todavía no ha sido cuantificado.

Dependencia tecnológica y dudas legales

El contrato con Ex Libris no solo afecta a la BNE: cientos de bibliotecas universitarias en España también utilizan su software, lo que deja al Ministerio en una situación complicada. Si se aplica la misma política, el impacto se extenderá a buena parte del sistema documental público.

Además, juristas consultados señalan que romper un contrato en vigor por motivos ideológicos podría acarrear indemnizaciones millonarias y una batalla judicial que termine en los tribunales europeos.

Urtasun, fiel a su línea ideológica

El episodio refuerza el perfil político de Ernest Urtasun, que desde su llegada al Ministerio ha impulsado decisiones con fuerte contenido simbólico: desde la revisión de exposiciones sobre memoria histórica hasta las directrices para “descolonizar” los museos nacionales.

En este caso, su apuesta por alinear la política cultural con la diplomacia exterior del Gobierno de Sánchez puede convertirse en un nuevo foco de fricción con la oposición. El PP ya ha pedido explicaciones por lo que considera “una purga ideológica que pone en riesgo el funcionamiento de una institución histórica”.

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