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Ábalos descoloca a todos: pide al Supremo un abogado de oficio para declarar mañana

El ex ministro José Luis Ábalos con su entonces asesor, Koldo García

El ex ministro José Luis Ábalos con su entonces asesor, Koldo García

Luis Sordo
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José Luis Ábalos vuelve a sorprender. El exministro socialista ha anunciado esta misma mañana, a través de un mensaje en la red social X, que ha solicitado un abogado de oficio para asistirle mañana en su declaración ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo. Lo hace, asegura, por “su voluntad de cumplir con la comparecencia”, después de haber renunciado a su defensa privada este mismo lunes.

El movimiento, que llega a menos de 24 horas de su cita con el juez, ha dejado descolocados a propios y extraños. Y, según fuentes jurídicas consultadas por ESdiario, podría esconder una maniobra para ganar tiempo o incluso para forzar el aplazamiento de la declaración que el Supremo le tenía marcada en rojo.

El mensaje de Ábalos en X

El exministro publicó a media tarde un post con tono solemne:

Una redacción cuidada, pero que ha levantado todas las alarmas. ¿De verdad no tiene Ábalos recursos para pagarse un abogado? ¿O busca, con esta jugada, que el Supremo tenga que aplazar la cita para darle tiempo a designar uno nuevo?

En círculos judiciales no se descarta lo segundo. “Si no hay abogado mañana, el tribunal no puede tomarle declaración. Es una forma de bloquear la comparecencia sin decirlo abiertamente”, señalan fuentes del alto tribunal a este diario.

Lo que hay detrás del caso

La declaración de Ábalos está enmarcada en la investigación del “caso Koldo”, que ha salpicado de lleno al exministro de Fomento y exsecretario de Organización del PSOE.

El último informe de la UCO ha revelado la existencia de sobresueldos en metálico, pagos en efectivo y movimientos de dinero sin respaldo bancario dentro de la estructura socialista. En concreto, se investiga la presencia de fajos de billetes guardados en dependencias del PSOE en la calle Ferraz.

Según la información publicada por The Objective, habría incluso imágenes —extraídas de un vídeo— en las que se observan esos sobres y fajos de dinero con membrete del partido. Lo inquietante: esas imágenes no están en el sumario judicial, lo que implica que el tribunal podría reclamar ese material para esclarecer si hay indicios de financiación irregular.

Las desavenencias con su abogado

El gesto de Ábalos llega después de semanas de tensiones con su antiguo letrado. Según varias fuentes, el abogado le habría recomendado colaborar con la justicia y confesar lo que supiera para obtener un atenuante. Pero el exministro no estaba dispuesto.

La ruptura, aseguran, fue total: “El abogado quería transparencia, Ábalos estrategia política”.

Desde entonces, el exministro ha multiplicado sus apariciones en los medios, con declaraciones casi diarias, algo que sus asesores consideran “una temeridad comunicativa” que puede volverse en su contra.

Un movimiento que huele a aplazamiento

En el entorno del Supremo no se oculta el escepticismo. “Esto parece un intento de retrasar el proceso”, apuntan fuentes cercanas al caso.

El motivo es claro: la designación de un abogado de oficio no es automática. Requiere que el solicitante justifique que no tiene medios económicos para contratar defensa. Y si no se acredita, la petición puede ser denegada.

Por eso, el gesto de Ábalos a pocas horas de declarar podría interpretarse como una jugada de cálculo político, con un doble objetivo:

Evitar comparecer mañana, alegando falta de asistencia letrada.

Presentarse ante la opinión pública como un hombre dispuesto a “cumplir con la justicia”, aunque en la práctica esté forzando un aplazamiento.

Contexto político: nervios en Moncloa

El momento tampoco ayuda a Pedro Sánchez. En plena tormenta por los sobresueldos del PSOE revelados por la UCO y las declaraciones del propio presidente —que esta mañana en la SER admitió haber podido cobrar “alguna liquidación en efectivo”—, el caso Ábalos amenaza con abrir una grieta mayor en Ferraz.

El presidente del Gobierno trató de quitar hierro al asunto, pero la frase ya ha causado estupor incluso en su entorno: “Liquidaciones de gasto, igual he cobrado alguna también”, dijo Sánchez.

Una respuesta que, en el peor momento posible, vincula directamente su figura con los pagos en metálico que ahora investiga el Supremo.

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