isaac andici falleció en diciembre

De accidente a sospecha de asesinato: Jonathan Andic, investigado por la caída mortal de su padre

Los Mossos analizan el móvil de Jonathan en busca de evidencias, mientras la familia defiende su inocencia y atribuye discrepancias al shock emocional, sin pruebas definitivas aún. El caso, reactivado en marzo de 2025, mantiene en vilo al imperio de la moda, con los investigadores regresando al sitio y aguardando nueva declaración del heredero.

Jonathan Andic.europa press

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Diez meses después de la trágica caída mortal de Isak Andic, el visionario fundador de Mango que revolucionó la moda española, el caso ha dado un vuelco dramático. Jonathan Andic, su hijo mayor y heredero, ha pasado de ser un simple testigo a imputado por presunto homicidio en el Juzgado de Instrucción número 5 de Martorell (Barcelona). Fuentes policiales y judiciales confirman que esta decisión, adoptada a finales de septiembre bajo estricta reserva de sumario, responde a inconsistencias en las declaraciones del joven y a un cúmulo de indicios que han hecho tambalear la hipótesis inicial de un accidente fortuito.

El fatídico suceso ocurrió el 14 de diciembre de 2024 en la sierra de Montserrat, un paraje emblemático que padre e hijo conocían como la palma de su mano. Durante una caminata matutina por el sendero que une las cuevas del Salnitre en Collbató con el santuario –un recorrido de más de cinco kilómetros marcado y frecuentado–, Isak, de 71 años, se precipitó al vacío desde una altura de entre 100 y 150 metros. Según el relato inicial de Jonathan, él avanzaba por delante cuando oyó un derrumbe de rocas; al girarse, vio a su padre desequilibrarse y rodar por el acantilado en un tramo resbaladizo por las lluvias recientes, sin barreras protectoras. "Creía que estaba inconsciente por el impacto", declaró Jonathan al llamar primero a Estefanía Knuth, la esposa de Isak, y luego al 112. 

Los rescatadores –Mossos d’Esquadra, Bombers de la Generalitat y el SEM– llegaron sobre la una de la tarde, recuperando el cuerpo con la Unidad de Intervención de Montaña. La autopsia del Institut de Medicina Legal i Ciències Forenses de Catalunya confirmó la muerte por traumatismos, y el móvil de Isak quedó destruido en la caída.

Al principio, todo apuntaba a un trágico resbalón. El juzgado cerró el caso provisionalmente en enero de 2025, respaldado por el informe policial inicial y la necropsia, que no halló signos de violencia externa. Pero los Mossos de la comisaría de Martorell, con apoyo de unidades centrales, no dieron por zanjado el asunto. "Hasta que no exista un documento concluyente, continuaremos con las indagaciones", aseguran fuentes de la policía a este medio. 

Las alarmas saltaron por las versiones contradictorias de Jonathan: en su primera declaración, horas después del suceso, fue breve y atribuidas al shock; la segunda, un mes más tarde y asesorada por el prestigioso abogado Cristóbal Martell, duró horas pero chocó frontalmente con evidencias físicas del lugar, como huellas y recreaciones forenses. Los agentes han regresado repetidas veces al sitio –un sector no catalogado como peligroso, según los gestores de Montserrat, que rechazan instalar protecciones– y han interrogado a decenas de allegados.

Entre las sombras que planean sobre el caso, emergen las "complejas" relaciones padre-hijo, según testimonios del entorno familiar, laboral y social de Andic. Amigos y conocidos consultados por La Vanguardia y El Periódico describen tensiones no resueltas, aunque el círculo cercano de Jonathan las minimiza, achacando sus inconsistencias al trauma de presenciar impotente la muerte de su progenitor. "Esa mañana gélida, solo estaban ellos dos; ni un senderista los vio", relatan los investigadores, que ahora escrutan el móvil de Jonathan –entregado tras la imputación– en busca de localizaciones GPS y mensajes que puedan reconstruir el itinerario exacto.

Isak Andic.Europa Press

El expediente se reactivó el 4 de marzo, dos meses después del cierre inicial, para analizar datos del teléfono destruido de Isak y otras pruebas pendientes. Con el secreto de sumario como escudo –y el respaldo inquebrantable de la jueza a los Mossos, protegidos de presiones externas–, la hipótesis ha virado: de accidente a posible homicidio imprudente o intencional. "No hay evidencias definitivas aún, solo indicios acumulados", insisten fuentes policiales, que aguardan una nueva declaración de Jonathan como imputado para confrontar su versión.

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Jonathan, de 38 años y reciente padre de su primer hijo con su esposa Paula Nata, se ha eclipsado de la escena social barcelonesa, donde la pareja era un habitual en eventos. Su entorno defiende su inocencia y atribuye todo a un "estado afectivo" persistente. La familia Andic, en un comunicado difundido este jueves, rompe su silencio con mesura: "No ha hecho ni hará comentarios sobre el fallecimiento de Isak. Muestra respeto por las diligencias y colaborará con las autoridades. Confía en que el proceso concluirá pronto y demostrará la inocencia de Jonathan".