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La Administración Trump seguirá presionando a Sánchez a través de la OTAN

El presidente de EE.UU, Donald Trump.

El presidente de EE.UU, Donald Trump.Shawn Thew - Pool via CNP

Ricardo Martín
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La Administración Trump seguirá ninguneando a la Unión Europea, como un actor internacional secundario, y mantendrá la presión sobre Pedro Sánchez a través de la OTAN, para hacerle pasar por el “aro” del 5% en gasto en Defensa.

Las relaciones entre España y Estados Unidos, lejos de mejorar van a empeorar a corto plazo, al confirmarse oficiosamente la determinación del presidente español de eludir cualquier compromiso de compra de armamento estadounidense en el rearme de las Fuerzas Armadas españolas.

El ejecutivo español, es verdad, cuenta con la complicidad del gobierno alemán, dirigido por Friedich Merz, que ha decidido distribuir los 83.000 millones de euros de sus planes de rearme a “fabricantes europeos”, incumpliendo flagrantemente el compromiso de la UE de incrementar las compras de armamento a Estados Unidos, en el marco del acuerdo sobre aranceles, suscrito por la Comisión Europea.

España está invirtiendo en armamento y tecnología militar cantidades nunca vistas en los últimos decenios, cortejando a Turquía y la India como partners o suministradores de armamento vanguardista, menospreciando “con luz y taquígrafos” el arsenal militar que oferta EE UU, descartando –por ejemplo- la compra de los cazas F-35.

El daño reputacional, y sobre todo económico, es grande; teniendo en cuenta que la UE es el primer cliente de las exportaciones de armas de EE.UU. Entre 2013 y 2019, las exportaciones de armamento a la UE suponían el 13% del total mundial, y entre 2020 y 2024, ascendieron al 35%, un porcentaje que caerá en picado con las decisiones de Alemania y otros países europeos que están siguiendo el mismo camino que España.

El Departamento de Estado de EE.UU. cataloga a Sánchez como el paradigma del “enemigo europeo”, el político que personifica todo lo que Trump abomina del espacio europeo: la censura ciudadana en la calle a la acción de Israel en Gaza; el respaldo a las posiciones más intransigentes de Zelensky, que alejan el acuerdo de paz propiciado por Trump; o el combate ideológíco-cultural contra la ultraderecha europea.

La "carpeta" europea

En el reciente cónclave de la Internacional Socialista, Sánchez -en su calidad de presidente del lobby socialdemócrata- se dedicó a atacar a todos y cada uno de los aliados de Trump, desde Orban a Milei, pasando por Abascal, Jordan Bardella, o Benjamin Netanyahu.

Una de las mayores preocupaciones de Washington, que obligaría a actuar con urgencia para acortar la presidencia de Pedro Sánchez es el papel de “embajador” de China ante las instituciones europeas que ha asumido el presidente español, contribuyendo con su activismo a agrandar la brecha que separa a EE.UU. y la UE.

Cada pieza que mueve la diplomacia de EE.UU. en el tablero internacional –con la excepción del Sahara- tropieza con el activismo de Sánchez. Siendo “caza menor” para el todopoderoso emperador Trump, lo cierto es que en el Departamento de Estado han abierto una “carpeta” para acortar la presidencia de Sánchez.

Como es evidente, el foco de Trump en su segunda etapa al frente de la primera potencia mundial ha virado hacia la política exterior, en cuyos éxitos quiere cimentar sus “legítimas aspiraciones” al Premio Nobel de la Paz. Todo lo que contribuya a alejar al inquilino de la Casa Blanca de su objetivo, es “cuestión de Estado” y hay que reconocer que Sánchez es el más beligerante de los “aliados” contra Donald Trump.

Ataque a la reputación de España

Los vectores que podría utilizar la Administración Trump para perjudicar al presidente Sánchez tienen que ver con la reputación de España. Si bien el propio Trump ha reconocido el buen desempeño económico del Gobierno, hay suficientes elementos de incertidumbre –principalmente la elevada deuda- sobre los que los grandes medios de comunicación al servicio de Trump podrían “disparar” contra nuestro pais.

De igual manera, la vinculación de España con la inmigración ilegal, el incumplimiento de sus compromisos con la OTAN en materia de Defensa, o el supuesto “antisemitismo” del Gobierno español ponen en bandeja a los medios al servicio de Trump una campaña de descrédito de España como país “poco fiable”.

Si el blindaje de la UE dificulta que Trump cumpla sus amenazas de nuevos aranceles a España, nada impedirá que el turismo estadounidense nos abandonara, o que los países aliados de EE.UU. -Marruecos, Arabia Saudí, Irlanda, Italia, Polonia...- se sumen a las consignas lanzadas desde Washington en detrimento de la “marca España”.

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