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SUmar, a la desesperada

Yolanda Díaz “descubre” que los mapas son racistas y exige cambiar el mundo en los colegios

La vicepresidenta acusa a los mapamundis de racismo y quiere obligar a cambiarlos en el colegio

La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, junto a la portavoz de Sumar, Verónica Martínez Barbero.

La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, junto a la portavoz de Sumar, Verónica Martínez Barbero.Candela Ordoñez / Europa Press

Luis Sordo
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La vicepresidenta y líder de Sumar, Yolanda Díaz, ha vuelto a dar una lección magistral de prioridades gubernamentales: mientras el paro juvenil sigue disparado y las pymes se ahogan en impuestos, la ministra ha encontrado un nuevo enemigo que combatir. No es la inflación ni la falta de vivienda. Es el mapamundi.

Según Díaz, los mapas que cuelgan en las aulas españolas son “racistas y eurocentristas” porque muestran a Europa más grande de lo que realmente es. Así lo recoge una iniciativa de su grupo parlamentario, que pide eliminar progresivamente la proyección de Mercator —el mapa que lleva usándose desde hace más de 450 años— para sustituirlo por otros “más justos” con África y Sudamérica como el Gall Peters.

Mapas del mundo

Mapas del mundo

Una guerra contra el papel y la brújula

Desde Sumar aseguran que estos mapas “distorsionan la realidad” y “perpetúan una visión colonial del mundo”. Nada se dice, sin embargo, de que la proyección de Mercator fue diseñada para la navegación marítima y no para humillar a los continentes del sur. Pero, claro, eso no suena tan bien en una rueda de prensa.

Fuentes del Ministerio de Trabajo no han aclarado si el plan incluye también revisar los globos terráqueos, las brújulas o Google Maps, pero no se descarta que el algoritmo sea denunciado próximamente por “sesgo cartográfico”.

Una prioridad nacional (según Sumar)

La diputada Viviane Ogou, firmante de la propuesta, considera que “los mapas actuales agrandan a Europa y reducen África”, lo que —según el texto— genera “una percepción desigual del planeta”. Lo que no queda claro es si cambiar el mapa también cambiará la geografía, o si habrá que pedirle a Groenlandia que adelgace para adaptarse a los nuevos criterios de justicia social.

Mientras tanto, los colegios siguen esperando los fondos prometidos para modernizar aulas, digitalizar contenidos y reparar tejados que se caen. Pero tranquilos: el nuevo mapa igualitario vendrá a salvarnos de la opresión visual del hemisferio norte.

Europa, culpable hasta en el mapa

La propuesta llega en plena escalada de debates identitarios dentro del Gobierno, donde cada semana parece surgir una nueva “revolución simbólica”

Con esta medida, Yolanda Díaz busca “reeducar” a los alumnos para que crezcan con una visión “menos eurocéntrica y más solidaria”. Es decir, que los niños aprendan geografía con el prisma de la igualdad ministerial: todos los continentes miden lo mismo, aunque uno tenga nieve y otro desierto.

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