ultimátum
El PP cree que Junts va de farol con la moción de censura, pero Sánchez ya maniobra por si las moscas
Los populares tachan de "política ficción" una moción apoyada por los de Puigdemont, pero desde el Gobierno mueven la maquinaria apelando al "diálogo" y vendiendo que Alemania apoya el catalán en la UE

Sánchez observa a Carles Puigdemont en el Parlamento Europeo
El prófugo Carles Puigdemont vuelve a condicionar al Gobierno de Pedro Sánchez, si es que alguna vez ha dejado de hacerlo en los últimos dos años, y como en una partida de póker, ahora su partido, Junts, dice que tiene cartas para romper con el PSOE e incluso apoyar “una moción de censura instrumental” con el PP. Hasta ahora, los independentistas han estirado la cuerda a los socialistas sin llegar a romperla, entre otras cosas porque consiguen algo a cambio, pero ahora parece que buscan un giro en su estrategia -amenazados por Aliança Catalana que les roba votantes a mansalva- y podrían consumar la amenaza.
En el PP no se creen ni una palabra de las amenazas de Junts, pero en la Moncloa ya suenan las alarmas. Pedro Sánchez, superviviente político donde los haya, ha vuelto a moverse antes de que le muevan la silla. Mientras los de Carles Puigdemont juegan al póker con una posible moción de censura, el PP prefiere no caer en la trampa. “Es política ficción”, ha sentenciado con frialdad la portavoz popular en el Senado, Alicia García, dejando claro que los populares no van a bailar al ritmo que marque Waterloo y que esto puede ser otro farol.
España
Sílvia Orriols "mata" a Puigdemont: la derecha indepe catalana a navajeo limpio con Junts de los nervios
Enrique Martínez Olmos
Desde Génova miran el órdago con escepticismo. Alberto Núñez Feijóo no se moja y evita alimentar el fuego pues sabe que Junts necesita mantener la tensión, pero difícilmente romperá la cuerda que le da poder ante un Gobierno que baila a su son y del que aún quiere sacar la vuelta del prófugo a España, aunque ahora en Junts aumentan las voces internas de ruptura para evitar que les engulla Aliança Catalana y que sus votantes no les vean ligados al PSOE. Y mientras tanto, Pedro Sánchez hace lo que mejor sabe: moverse en las sombras.
Aunque el PP no se cree la amenaza, en Moncloa han empezado a tomar precauciones. El Gobierno ha acelerado negociaciones diplomáticas de última hora, especialmente con Alemania, que hasta hace poco era uno de los mayores obstáculos para el reconocimiento del catalán como lengua oficial en la UE. Y, casualidad o no, el canciller alemán Friedrich Merz ha aceptado abrir un diálogo con España sobre el tema. Un gesto que suena más a salvavidas político que a simple cortesía diplomática.
“Nuestros dos gobiernos han acordado abrir un diálogo para encontrar una respuesta a la solicitud española de que sus lenguas oficiales sean reconocidas en la Unión Europea”, reza el comunicado del Gobierno de España. Sánchez se mueve, y no poco. Hace apenas dos meses, Merz había enfriado las esperanzas españolas, asegurando que la oficialidad del catalán era “imposible a corto plazo”. Pero tras el ultimátum de Junts y el discurso incendiario de Míriam Nogueras en el Congreso, el presidente ha sacado su manual de supervivencia política.
Porque lo que está en juego es la existencia misma del Gobierno. Junts exige resultados: la amnistía completa para Puigdemont con su vuelta, el traspaso de competencias en inmigración y la materialización del reconocimiento europeo del catalán. Y Sánchez, acorralado pero aún en pie, promete que “todo lo que está en manos del Gobierno ya se ha hecho” y que el resto “está en marcha” mientras María Jesús Montero sale a esgrimir “el diálogo constante” con Junts como solución. Dicho de otro modo, que Puigdemont pida que se le dará con tal de seguir hasta 2027 en Moncloa. Desde el PP lo tienen claro: Junts “va de farol”, pero el presidente “ya maniobra por si las moscas”. Y mientras unos y otros juegan a medir fuerzas, el tablero político español se llena de movimientos subterráneos y negociaciones a la espera de que el inquilino de Waterloo dé su veredicto.
Opinión
A Sánchez le llega "la hora del cambio": Junts le amenaza en público por segunda vez
Benjamín López