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La venganza de Pablo Iglesias a Yolanda Díaz se la sirve fría en Extremadura: Sumar, excluido de las elecciones

Podemos reedita con IU su coalición para las elecciones extremeñas y deja fuera a los de la vicepresidenta segunda, que se resigna a que no van a estar presente en la cita electoral del 21 de diciembre

Pablo Iglesias y Yolanda Díaz

Pablo Iglesias y Yolanda Díaz

Enrique Martínez Olmos

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El tablero de la izquierda estalla otra vez. Podemos e Izquierda Unida han cerrado la puerta en las narices a Sumar en Extremadura, dejando fuera del juego a Yolanda Díaz y a su proyecto político, al reeditar su coalición de Unidas por Extremadura para las elecciones del 21 de diciembre que deja a los de la vicepresidenta segunda con “pocas opciones” de estar en presentes en esa cita electoral. Una exclusión que huele a factura pendiente entre el pasado y el presente del espacio morado en esa animadversión que se profesan Díaz y el tándem de Pablo Iglesias e Irene Montero.

El movimiento es simbólico y letal: Unidas por Extremadura, la marca que agrupa a Podemos e IU, ha decidido seguir adelante sin Sumar en las elecciones autonómicas anticipadas, lo que implica que esta formación, salvo que le cedan un hueco de relleno en el último momento, no estará en las elecciones del 21 de diciembre, ya que concurrir por separado sería otro fracaso. Desde el entorno de Yolanda Díaz muchos lo ven como una especie de venganza política servida en bandeja, tras meses de ataques velados por parte de Pablo Iglesias y los suyos, que no olvidan como la vicepresidenta segunda excluyó a Irene Montero de las generales e intentó acabar con la marca podemita.

Sumar lo asume con resignación. Sin estructura territorial ni músculo orgánico en la Extremadura, la plataforma admite que apenas tiene opciones reales de competir y estudia fórmulas para ofrecer un “apoyo externo”. En otras palabras: se quedan fuera y no tendrán más remedio que pedir su apoyo a sus enemigos podemitas. Mientras tanto, desde Podemos e IU lo tienen claro: Unidas por Extremadura funciona, tiene identidad propia y no necesita el sello de Yolanda Díaz. La propia Ione Belarra, secretaria general podemita, ha avalado mantener la marca intacta, blindando así el espacio clásico de la izquierda alternativa frente a la operación política de Sumar.

El golpe es doble: por un lado, Yolanda Díaz se queda sin presencia en la primera comunidad que va a elecciones, por otro, Pablo Iglesias y los suyos demuestran que aún tienen poder territorial y capacidad de veto. En las tripas del espacio progresista, la lectura es clara: Sumar paga hoy la factura de haber querido borrar a Podemos del mapa. Desde Sumar, las fuentes insisten en que “no hay decisión definitiva” y que aún se mantienen contactos, aunque reconocen que el tiempo juega en su contra. “No vamos a forzar nada”, aseguran, mientras deslizan que su foco está ya en Andalucía y Castilla y León, donde su implantación es algo más sólida, y dan Extremadura por perdida.

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