Sánchez tiembla: los trabajadores del PSOE confirman ante el Supremo los pagos en efectivo a Ábalos y Koldo
La declaración ante el Alto Tribunal de antiguos cargos imprime presión sobre la dirección socialista al validar entregas en metálico sin transferencias ni justificación documental alguna entre 2017 y 2024. El presidente, acorralado

La trabajadora del PSOE Celia Rodríguez a su llegada al Supremo
El caso Koldo vuelve a sacudir los cimientos de Ferraz y deja a Pedro Sánchez en una posición cada vez más insostenible. Varios trabajadores del PSOE han confirmado ante el Tribunal Supremo que existían pagos en efectivo gestionados por Koldo García, asesor de confianza de José Luis Ábalos, y que las entregas de dinero eran habituales dentro del aparato del partido. Una revelación que desmonta el discurso oficial y que salpica de lleno a la cúpula socialista.
El ex gerente del PSOE, Mariano Moreno Pavón, reconoció sin rodeos ante el juez que “Koldo García manejaba el dinero en metálico de la Secretaría de Organización”. La declaración encaja con la testifical de una empleada del partido, Celia Rodríguez, quien confirmó que “Koldo recogía los sobres en la sede de Ferraz, Ábalos firmaba”. Dos testimonios coincidentes que convierten lo que se intentó presentar como una simple irregularidad administrativa en un patrón interno de funcionamiento.
España
El ex gerente del PSOE se lava las manos pero admite que Koldo García manejaba los pagos en efectivo
Enrique Martínez Olmos
El partido, acorralado por las evidencias, ha admitido por escrito ante el Supremo que entre 2017 y 2024 retiró de sus cuentas bancarias 940.388 euros en metálico, supuestamente “para pagos en caja”. Una cifra que multiplica las sospechas sobre una posible contabilidad paralela, ajena a los mecanismos de fiscalización habituales.
La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil también ha apuntado en esa dirección. En uno de sus informes, los investigadores subrayan que “la comunicación relativa a entregas de dinero coincide con liquidaciones de gastos cuya justificación no se corresponde literalmente”. En otras palabras: el dinero salía, pero no hay constancia real de su destino.
El PSOE se defiende
Mientras tanto, desde la dirección socialista se insiste en que “no hay caja B” y que los movimientos respondían a “reintegros bancarios ordinarios”. Sin embargo, la concatenación de testigos, documentos e investigaciones contradice esa versión y eleva la presión política sobre Sánchez, cuya imagen de control interno se desmorona a pasos agigantados.
El epicentro de la trama sigue siendo el tándem Ábalos–Koldo, con el primero intentando distanciarse de su antiguo colaborador mientras la hemeroteca y las declaraciones lo mantienen bajo la lupa. “Koldo era el que recogía el dinero aunque las entregas fueran colectivas y sin nombre”, reiteró el ex gerente del partido ante el magistrado instructor.
El Partido Popular ya ha olido sangre y ha convertido este escándalo en munición política directa contra Moncloa. El relato de la regeneración que Sánchez intenta vender se derrumba frente a una realidad que ahora certifican sus propios empleados: pagos en efectivo, sobres, ausencia de control y dinero que circulaba fuera del circuito legal.
El presidente se aferra a su silencio, pero el desgaste crece. Cada nueva declaración judicial estrecha el cerco en torno a Ferraz y agranda la sombra de una financiación opaca que el PSOE no logra disipar. El caso Koldo ya no es un problema de un ex asesor: es el espejo que refleja el lado más oscuro del poder socialista.