Sánchez, sin límites, dicta sentencia sobre el fiscal general en pleno juicio en el Supremo: "Es inocente"
El presidente del Gobierno muestra su versión más autoritaria y destruye la separación de poderes en una entrevista en la que no tiene reparos en inmiscuirse en la labor del tribunal
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Pedro Sánchez ha vuelto a demostrar que los límites de la separación de poderes son un mero formalismo para él. En una entrevista concedida a El País este jueves, el presidente del Gobierno ha dictado sentencia sobre el juicio en curso en el Tribunal Supremo contra el fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, procesado por revelación de secretos en el caso de la pareja de Isabel Díaz Ayuso.
"El Gobierno de España cree en la inocencia del fiscal general del Estado y, tras lo escuchado y visto esta semana, más aún", ha proclamado Sánchez, como si su opinión fuera prueba concluyente en un proceso que arranca el próximo 3 de noviembre y que incluye 40 testigos, entre ellos periodistas que apuntan a una filtración externa.
No contenta con esa intromisión flagrante, la pregunta sobre si García Ortiz debería dimitir para evitar el conflicto de intereses –dado que la fiscal que investiga el caso es su subordinada– recibe una respuesta que roza la prevaricación: "Eso significaría que no se confía en la presunción de inocencia. Yo creo honestamente que el Gobierno ha respaldado con argumentos, con razones, a una persona inocente y que confiamos en la justicia". Ante la posibilidad de una condena, Sánchez evade con cinismo: "Respeto su pregunta, pero le digo que creo que la verdad se acabará imponiendo. Y la verdad es que el fiscal general del Estado es inocente". Un respaldo incondicional que ignora las voces de asociaciones fiscales como la APIF, que piden hasta seis años de cárcel, y que convierte a Moncloa en un apéndice del banquillo.
Familia blindada: de David a Begoña, "la verdad imperará"
El presidente extiende su fe ciega a los suyos, como si el Estado de derecho fuera un club privado. Sobre su hermano David Sánchez, imputado por prevaricación y malversación en la Diputación de Badajoz por enchufismo, Sánchez se limita a un vago "Con confianza; estoy convencido de que todo se pondrá en su sitio y la verdad imperará", agrupándolo en el mismo saco que el caso de su esposa, Begoña Gómez, investigada por tráfico de influencias y corrupción en los negocios universitarios. "Confío en la justicia y creo que la verdad acabará imponiéndose en estos dos casos", sentencia, negando cualquier sombra sobre su círculo: "Desde luego tengo la convicción y la determinación de que las malas artes no pueden triunfar. Y las del PP, de Vox y de la derecha mediática, desde luego, no deben ser el futuro que se le ofrezca a la ciudadanía española".
Incluso admite que llegó a plantearse dimitir por el caso de Gómez, pero lo despacha como un capítulo cerrado: "Soy consciente de la responsabilidad que tengo… para anunciar que efectivamente doy ese paso y que en 2027 me presentaré a la reelección". Un desafío a la Justicia que huele a soberbia, mientras el Supremo y los juzgados acumulan piezas de un puzle familiar que el Ejecutivo califica de "máquina del fango" orquestada por la oposición.
Legislatura en jaque: "No es un problema, es una realidad"
Lejos de amedrentarse por el bloqueo parlamentario anunciado por Junts apenas una hora antes de la entrevista –que condena la legislatura a navegar sin Presupuestos–, Sánchez lo minimiza con su habitual optimismo forzado. "¿Es eso sostenible?", le pinchan. "Lo primero, la complejidad parlamentaria es fruto de la voluntad ciudadana... Esta complejidad parlamentaria no es un problema, es una realidad en Europa, España y Cataluña. En cuarto lugar, la complejidad parlamentaria puede ir alineada con el buen gobierno. Y ahí están los datos económicos y sociales de los últimos siete años". Un mantra repetido: el Gobierno ha aprobado "más de 40 iniciativas legislativas" y cumplido con Junts en competencias exclusivas, como los indultos y la amnistía, que han "normalizado" Cataluña.
Sobre el catalán en la UE, presume de diálogos con Alemania y su apuesta por la "normalización plena". Y no descarta elecciones para "despejar el bloqueo", pero insiste: "No estamos en esa situación". En cambio, arremete contra el PP por "rendido a la ultraderecha" y por bloquear pactos como el de emergencia climática, mientras Vox sube en sondeos gracias a la "polarización asimétrica" que él atribuye a la derecha mediática. La economía "se sale", dice, pero evade la pobreza que afecta al 15% de la población y a 2,5 millones de jóvenes, culpando a las autonomías del PP por "regalos fiscales a las élites".
Un Sánchez sin frenos: reelección en 2027 y guiños sarcásticos
En el colofón, Sánchez anuncia su candidatura para 2027, impulsado por el "contexto europeo escorado hacia la ultraderecha" y la necesidad de "consolidar políticas socialdemócratas". Ni los casos de Ábalos y Cerdán –dos secretarios de Organización del PSOE dimitidos por corrupción– le quitan el sueño: "Puedo garantizar a los ciudadanos que no ha habido en absoluto financiación irregular". Sobre Koldo García, desvía la responsabilidad a Ábalos y defiende a Ángel Víctor Torres. Y remata con un sarcasmo sobre el libro de Juan Carlos I: "Todavía no lo he leído, pero también le diré que no va a ser uno de los que recomiende para estas Navidades, visto lo visto".