Sánchez se probará en Extremadura antes de decidir si sigue hasta agotar la Legislatura
Conociendo al presidente, ni siquiera su entorno cree a pies juntillas su compromiso, reafirmado en una reciente entrevista, de mantenerse en La Moncloa hasta 2027. Moncloa no descarta que algún periodista rompa el secreto profesional para evitar que el Fiscal General del Estado vaya a prisión

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recibe a la presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola, en Moncloa.
El próximo 5 de diciembre, en solo cuatro semanas, se iniciará la campaña electoral para las autonómicas en Extremadura, que Sánchez se plantea como una “prueba de fuego” para testar sobre el terreno si la marca PSOE y él mismo tienen posibilidades de aguantar hasta finales de 2026, fecha previsible de las generales.
Conociendo al presidente, ni siquiera su entorno cree a pies juntillas su compromiso, reafirmado en una reciente entrevista, de mantenerse en La Moncloa hasta 2027; por lo que las elecciones extremeñas se convertirán en un test más importante de lo que a priori puede parecer: Sánchez probará su “suelo” para tomar una decisión sobre su continuidad durante los próximos doce meses.
Los extremeños están convocados a las urnas el 21 de diciembre, y el PSOE está haciendo acopio de fuerzas ante el contexto “horribilis” que acompañará la campaña. Para contrapesar el mal momento presidencial, el candidato socialista, Miguel Ángel Gallardo, hará campaña recordando al recientemente fallecido, Guillermo Fernández-Vara, y podría contar para el mitin final de campaña con Juan Carlos Rodriguez Ibarra.
Los socialistas siguen en caída libre: ya bajaron seis escaños entre las elecciones de 2019 y las últimas celebradas en 2023, mientras el PP ascendía 8 puntos. Vox pasó de 0 a 5 escaños entre 2019 y 2023, mientras Podemos se mantuvo en 4 diputados. En resumen, la derecha subió 13 escaños mientras la izquierda perdía 8.
El PSOE se presenta en clara inferioridad de condiciones: su candidato se sentará en el banquillo a comienzos de 2026, mientras el presidente del Gobierno llega a finales de año con una investigación de la Audiencia Nacional a las finanzas de Ferraz y la investigación del juez Peinado a Begoña Gómez abierta en canal, más lo que deparen las instrucciones en marcha a Ábalos, Cerdán y Koldo, con la sombra de Aldama.
El objetivo de máximos del presidente Sánchez es que María Guardiola tenga que depender de nuevo de Vox para gobernar, y que el partido de Abascal siga rompiendo su techo electoral, ahora en Extremadura.
La previsible desaparición de Podemos del hemiciclo regional le serviría al candidato del PSOE para colmatar el voto de izquierdas y eludir una derrota estrepitosa, que no es una hipótesis descabellada según los sondeos conocidos hasta el momento.
Eso sí, la convocatoria electoral del 21 de diciembre con su correspondiente campaña supondrá un paréntesis informativo que atenuará las dificultades de Sánchez para justificar la escasa actividad legislativa previsible tras la espantada de Junts y la consiguiente imposibilidad de aprobar las cuentas (PGE) para 2026.