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Sánchez se probará en Extremadura antes de decidir si sigue hasta agotar la Legislatura

Conociendo al presidente, ni siquiera su entorno cree a pies juntillas su compromiso, reafirmado en una reciente entrevista, de mantenerse en La Moncloa hasta 2027. Moncloa no descarta que algún periodista rompa el secreto profesional para evitar que el Fiscal General del Estado vaya a prisión

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recibe a la presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola, en Moncloa.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recibe a la presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola, en Moncloa.EDUARDO PARRA / EUROPA PRESS

Ricardo Martín
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El próximo 5 de diciembre, en solo cuatro semanas, se iniciará la campaña electoral para las autonómicas en Extremadura, que Sánchez se plantea como una “prueba de fuego” para testar sobre el terreno si la marca PSOE y él mismo tienen posibilidades de aguantar hasta finales de 2026, fecha previsible de las generales.

Conociendo al presidente, ni siquiera su entorno cree a pies juntillas su compromiso, reafirmado en una reciente entrevista, de mantenerse en La Moncloa hasta 2027; por lo que las elecciones extremeñas se convertirán en un test más importante de lo que a priori puede parecer: Sánchez probará su “suelo” para tomar una decisión sobre su continuidad durante los próximos doce meses.

Los extremeños están convocados a las urnas el 21 de diciembre, y el PSOE está haciendo acopio de fuerzas ante el contexto “horribilis” que acompañará la campaña. Para contrapesar el mal momento presidencial, el candidato socialista, Miguel Ángel Gallardo, hará campaña recordando al recientemente fallecido, Guillermo Fernández-Vara, y podría contar para el mitin final de campaña con Juan Carlos Rodriguez Ibarra.

Los socialistas siguen en caída libre: ya bajaron seis escaños entre las elecciones de 2019 y las últimas celebradas en 2023, mientras el PP ascendía 8 puntos. Vox pasó de 0 a 5 escaños entre 2019 y 2023, mientras Podemos se mantuvo en 4 diputados. En resumen, la derecha subió 13 escaños mientras la izquierda perdía 8.

El PSOE se presenta en clara inferioridad de condiciones: su candidato se sentará en el banquillo a comienzos de 2026, mientras el presidente del Gobierno llega a finales de año con una investigación de la Audiencia Nacional a las finanzas de Ferraz y la investigación del juez Peinado a Begoña Gómez abierta en canal, más lo que deparen las instrucciones en marcha a Ábalos, Cerdán y Koldo, con la sombra de Aldama.

El objetivo de máximos del presidente Sánchez es que María Guardiola tenga que depender de nuevo de Vox para gobernar, y que el partido de Abascal siga rompiendo su techo electoral, ahora en Extremadura.

La previsible desaparición de Podemos del hemiciclo regional le serviría al candidato del PSOE para colmatar el voto de izquierdas y eludir una derrota estrepitosa, que no es una hipótesis descabellada según los sondeos conocidos hasta el momento.

Eso sí, la convocatoria electoral del 21 de diciembre con su correspondiente campaña supondrá un paréntesis informativo que atenuará las dificultades de Sánchez para justificar la escasa actividad legislativa previsible tras la espantada de Junts y la consiguiente imposibilidad de aprobar las cuentas (PGE) para 2026.

Mamdani, guía para exacerbar a la ultraderecha

Si el PSOE no sale derrotado estrepitosamente de las elecciones en Extremadura, Sánchez aprovechará las vacaciones parlamentarias para afianzar su relato con vistas a las próximas citas electorales en Castilla y León y Andalucía: “la única fuerza política capaz de derrotar a la ultraderecha y evitar que Abascal se siente en el Consejo de Ministros es el PSOE, no Sumar ni Podemos”, de forma que Sánchez renuncia a la trasversalidad electoral para atrapar la totalidad del voto de izquierdas.
El actual inquilino de La Moncloa argumenta que el triunfo de Zohran Mamdani (emigrante, musulmán, socialista) se ha producido por la asfixia de la ultraderecha trumpista; empujando a miles de electores que no apoyarían en condiciones normales a Mamdani a darle su voto como una “emergencia democrática”.
Junts es otro objetivo de Sánchez, dado que Cataluña sigue siendo clave, de ahí que Moncloa hará “pagar cara” la decisión de Junts de aislar al Gobierno. El PSOE pretende atraer al electorado menos soberanista de Puigdemont, acusando al prófugo de dar alas a una hipotética coalición de PP y Vox para alcanzar el Gobierno del Estado.
Necesitado de un “triunfo” que le saque del rincón del ring, Sánchez confía en que el FGE, Álvaro García Ortiz, no ingrese en prisión. El martes 11 y el miércoles 12 pueden ser trascendentales para la Legislatura; de ahí la tensión que se palpa en Moncloa con vistas tanto a las declaraciones de periodistas como al informe de la UCO.
Por la gran trascendencia del juicio, que podría llevar a prisión al Fiscal General del Estado, los periodistas que conocen la procedencia de la “filtración”, porque fueron depositarios de la misma, están valorando la posibilidad de dar detalles –verificables- de la procedencia real de la información, para evitar que se condene a alguien, presuntamente inocente. Para Moncloa es una posibilidad no descartable.
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