ESdiario

La BBC pide perdón, RTVE pide fe

Mientras la BBC responde a las crisis con dimisiones y autocrítica, RTVE opta por el silencio y la fe del público. Dos modelos de medios públicos, dos maneras de entender la imparcialidad.

José Pablo López, elegido por el Congreso nuevo presidente de RTVE

José Pablo López, elegido por el Congreso nuevo presidente de RTVE

Creado:

Actualizado:

En Reino Unido, la BBC es un símbolo mundial del periodismo público y aunque parece que ha errado en realidad han demostrado que la rendición de cuentas no es opcional. Tras una tormenta interna por acusaciones de sesgo estructural, su director general, Tim Davie, y la responsable de Noticias, 

Deborah Turness, han tenido que presentar su dimisión en la cadena donde trabajaban desde hace años.

La polémica surgió a raíz de un informe interno que advertía sobre importantes desviaciones en la neutralidad editorial de la cadena, en el documental del conflicto en Gaza o la cobertura del discurso de Donald Trump durante el asalto al Capitolio.

La BBC reconoció "errores significativos"

La reacción fue inmediata y pública. La BBC reconoció “errores significativos” y prometió revisar sus procesos editoriales como un ejercicio de transparencia y un gesto de respeto hacia la audiencia y hacia la idea de servicio público.

Si lo comparamos con lo que ocurre en España, RTVE sigue atrapada en un bucle de crisis silenciosa. Los informes que señalan su falta de pluralidad se acumulan y muchos de sus trabajadores denuncian interferencias políticas, presiones incluso censura.

El documental emitido sobre las residencias de mayores en Madrid durante la pandemia fue un ejemplo claro. Criticados por manipulación de datos y un uso político del relato. Pese a las denuncias, nadie asumió responsabilidades. 

A este deterioro se añade el escándalo de las oposiciones internas, suspendidas tras descubrirse una filtración de preguntas entre aspirantes. Lo que debía ser un proceso de mérito y traslucidez, terminó convertido en un ejemplo de opacidad y favoritismo. 

El caso generó indignación dentro y fuera de la corporación, reforzando la sensación de que RTVE sigue atrapada en prácticas poco transparentes que minan su independencia y credibilidad.

En un medio público, la neutralidad no se proclama, se practica

La diferencia no es solo institucional sino cultural. En Reino Unido, la BBC responde ante un organismo regulador independiente para las industrias de telecomunicaciones y radiodifusión (Ofcom) y una ciudadanía acostumbrada a exigir explicaciones. En España, RTVE sigue bajo la sombra de los intereses partidistas y un control menos estricto en el que los fallos se justifican o se omiten sin que haya consecuencias aparentes.

No por esto la BBC es un modelo a seguir puesto que sus periodistas admiten que los sesgos siguen existiendo pero al menos allí asumen sus errores aquí, se manipula el relato. El último de ellos, mostrar una falsa médico que en verdad era una liberada sindical de UGT.

En un medio público, la neutralidad no se proclama, se practica. Y la forma más clara de hacerlo es asumir responsabilidades.

La BBC cuando yerra, se disculpa; RTVE cuando tropieza, pide fe.

tracking