Crece el pánico en Moncloa: Pilar Alegría sale a defender al fiscal sola

Una rueda de prensa insólita sacude el complejo de La Moncloa: la portavoz del Gobierno, comparece en solitario tras el Consejo de Ministros en un claro indicio de la urgencia con la que el Ejecutivo quiere reagruparse ante la tormenta política en torno al fiscal general

La portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, se ha dirigido a los medios sin compañía ministerial, un hecho poco habitual en la sala de prensa de Moncloa y que viene a evidenciar cómo la crisis interna ha puesto al Ejecutivo en posición defensiva. Alegría compareció visiblemente sola y adelantó su salida respecto al horario estándar, lo que no deja de reforzar la impresión de una acción coordinada para dar respuesta política al caso que sacude al Gobierno.

El motivo de fondo es la ofensiva contra el fiscal general y el juicio que ha autorizado el juez en torno a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno. Según el Gobierno, la comparecencia tenía que ver con un anteproyecto educativo de su ministerio, pero toda la atención, y las preguntas de los periodistas, versaron sobre la defensa pública que hizo el presidente, Pedro Sánchez, del fiscal general, y el temor a que esa intervención haya producido una intromisión en la justicia. La oposición lo ve como una maniobra del Ejecutivo para controlar el relato y apuntalar institucionalmente a un órgano que debería ser independiente.

Desde Moncloa intentan dirigir el foco hacia su capacidad de acción. Pero el efecto ha sido el contrario: la imagen que se proyecta es la de un Gobierno en defensa, que ha tenido que recurrir a una portavoz para dar la cara sola, casi como si fuera un bombero lanzado a apagar un incendio sin respaldo visible.

En paralelo, Abel Martín (ESdiario) señala que Alegría prepara su candidatura como cabeza de lista para Aragón, donde las encuestas la colocan en una posición débil, lo que refuerza la idea de que esta comparecencia ha tenido también un claro objetivo de campaña.

Los analistas interpretan que Alegría ha sido enviada a primera línea para amortiguar el impacto político y aislar al presidente de la crisis. Pero si la estrategia era amortiguar el golpe, el resultado ha sido una puesta en escena que transmite fragilidad: un Gobierno que moviliza a una ministra para proteger al fiscal, sin presencia de otros miembros del Ejecutivo, da la sensación de que el problema es más institucional que técnico.

En definitiva, la comparecencia no solo ha tratado de legitimar al fiscal general y calmar la tormenta judicial, sino también ha servido como escenificación de una Moncloa que se siente acorralada.