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Sánchez ya se enfrenta hasta a sus socios de coalición: carga directamente contra Sumar con lo que más duele

El presidente del Gobierno lanza un claro toque de atención a sus socios en el Ejecutivo: "Ese juego de parecer que no están en el Gobierno no funciona bien".

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y la vicepresidenta segunda, Yolanda DíazEuropa Press

Alba Molina López
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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha protagonizado un momento tenso durante su intervención en el Pleno del Congreso de los Diputados al dirigirse a su socio de coalición, Sumar. En su réplica a la portavoz del grupo plurinacional, Verónica Barbero, Sánchez ha reprochado el 'juego de parecer que no se está en el Gobierno, pero sí se está', al tiempo que ha afirmado que ese papel 'no funciona muy bien'. Un dardo que podría entenderse como un ataque directo a los malos resultados que de un tiempo a esta parte cosecha la coalición de izquierdas. Cabe recalcar que, a pesar de estas críticas, todo apunta a que seguirá dependiendo de los de Yolanda Díaz.

Barbero le había reclamado al jefe del Ejecutivo medidas concretas en materia de vivienda, así como un cambio de actitud para 'salir a la ofensiva', argumentando que 'no vale con resistir' en el Gobierno. También ha advertido de la necesidad de no tener 'tentación de no enfadar a los fondos buitre' y ha exigido firmeza en el calendario de cierre de las nucleares.

Ante tales críticas, Sánchez ha hecho esa puntualización: 'Este juego de parecer que no se está en el Gobierno, pero sí se está en el Gobierno, no funciona muy bien', ha dicho, añadiendo además: '¿Se imagina usted, señoría, que nosotros hiciéramos lo mismo con ministros y ministras de Sumar?'. A renglón seguido, ha defendido que 'tenemos muy claro cuál es el interés general y el propósito común de este Gobierno de coalición progresista'.

Este episodio pone de relieve las crecientes tensiones entre los socios que sustentan el Ejecutivo y plantea un interrogante: ¿hasta qué punto puede Sumar mantener una línea crítica interna sin comprometer la unidad de acción del Gobierno? El momento marca un aviso explícito por parte del PSOE mayoritario a la formación liderada por Yolanda Díaz.

Sin embargo, el reproche de Sánchez también evidencia las contradicciones de un presidente que, lejos de fortalecer la estabilidad del Ejecutivo, contribuye a agrandar las grietas internas de la coalición. Su empeño en controlar el discurso de sus socios, al tiempo que evita autocrítica sobre su propia gestión, muestra el desgaste de un liderazgo cada vez más cuestionado, tanto dentro como fuera del Gobierno. La imagen de unidad que intenta proyectar se resiente cuando el propio presidente se convierte en protagonista de los desencuentros.

En los próximos días, será clave observar si este desencuentro se traduce en un endurecimiento formal del pacto de coalición o en una revisión de los mecanismos internos de coordinación de gobierno. De momento, Sánchez lanza un mensaje claro: la crítica desde dentro tiene sus límites cuando se comparte responsabilidad de gobierno.

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