Otro sinsentido: Igualdad aplaude a Peramato y vende como "garante del feminismo" a una de las más fieles defensoras de la ley del sí es sí

La que será sucesora del condenado e inhabilitado Álvaro García Ortiz fue una de las voces más firmes a favor de la polémica ley de Irene Montero, cuyos efectos (como rebajas de penas y excarcelaciones) desataron un terremoto judicial y social.

La ministra de Igualdad, Ana Redondo.Juan Barbosa / Europa Press

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Raúl Puente

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Todo apunta a que Teresa Peramato será la sucesora de Álvaro García Ortiz. Desde el Gobierno comienza por lo tanto la difícil tarea, visto lo visto con el personaje anterior, de que la nueva fiscal general del Estado es la adecuada para el cargo. Como era de esperar también es afín al sanchismo, siendo discípula del propio García Ortiz y la exministra Dolores Delgado. Gran parte de su carrera la ha dedicado a asuntos de violencia de género.

Es por ello que la ministra de Igualdad, Ana Redondo, ha sido una de las encargadas de respaldas con evidente entusiasmo el nombramiento, destacando su “trayectoria impecable” y su compromiso con la igualdad y la lucha contra la violencia machista. Pero detrás de estos elogios se esconde una paradoja que ha encendido las críticas desde la oposición: Peramato fue una de las principales defensoras de la ley del “solo sí es sí”, la polémica norma que tantos debates y escándalos ha traído consigo.

Redondo no ha escatimado en elogios: en declaraciones ante el Congreso, ha señalado que conoce bien a Peramato y que su nombramiento, en un contexto tan sensible como este 25 de noviembre (Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer), envía un mensaje “muy importante y potente” frente a los negacionistas y aquellos que rechazan los avances en materia de igualdad. A su juicio, Peramato encarna “una mujer para este momento histórico”, capaz de reforzar el compromiso del Gobierno con la protección de las víctimas. Según la ministra, es “una profesional con una carrera impecable en defensa de los derechos de las mujeres y frente a la violencia de género”, subrayando que este año ya se han registrado 38 víctimas mortales.

No cabe duda de que Peramato tiene experiencia: más de 35 años en la carrera fiscal, con destinos profesionales en fiscalías de Tenerife, Valladolid, Barcelona y Madrid, y cargos especializados en violencia de género. Entre otros hitos de su recorrido, fue fiscal delegada para la Sección de Violencia sobre la Mujer en Madrid desde 2005, participó en el Observatorio Estatal de Violencia contra la Mujer y, desde 2021 hasta ahora, ha sido fiscal de Sala contra la Violencia sobre la Mujer.

Pero el talón de Aquiles de Peramato es su defensa pública de la ley de garantía integral de la libertad sexual, conocida como la ley del “solo sí es sí”. Esta norma —aprobada en 2022 bajo el impulso de la entonces ministra de Igualdad, Irene Montero— cambió la forma de entender el consentimiento en delitos sexuales, unificando tipos penales y eliminando la distinción entre abuso y agresión. Aunque la ley fue presentada como un avance feminista, tuvo consecuencias graves: se produjo una ola de rebajas de penas y excarcelaciones tras su aplicación retroactiva, lo que desencadenó un fuerte debate social y judicial.

En 2023, Peramato defendió la ley incluso cuando sus efectos indeseados se hacían evidentes. Según ella, había que “poner en valor lo bueno” de la norma —los avances en reconocimiento de derechos y protección a las víctimas— y consideró torticero criticarla por sus fallos.

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El nombramiento como era de esperar ha levantado recelos. La portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, ha puesto en duda la independencia de Peramato y ha dicho sentirse “sorprendida como mujer” al saber que defendía esa ley. Por su parte, desde otras instituciones también se pide precaución. La consejera de Igualdad de Andalucía, Loles López, ha expresado “muchísima cautela” ante el nombramiento, recordando que el ejecutivo que quiere posicionar a Peramato fue también responsable de impulsar la ley más controvertida.