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Papelón de Albares defendiendo que la cárcel de Ábalos no afecta a la imagen de España
El ministro de Exteriores no sabe por dónde salir cuando le preguntan por su excompañero de Gobierno en la prisión

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.
El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha protagonizado uno de esos malabares políticos que exigen más flexibilidad que cualquier diplomacia internacional: defender que la entrada en prisión de José Luis Ábalos no afecta lo más mínimo a la imagen de España. Nada. Cero. Como si ver a un exministro socialista camino de Soto del Real fuera parte del patrimonio cultural.
Con gesto solemne, Albares se ha aferrado al comodín universal: “Es el tiempo de la justicia”. Y con esa frase mágica ha intentado cerrar el asunto, como si el país no llevase días asistiendo al espectáculo de ver a un exministro y a su asesor entrando esposados en un furgón. “Yo no coincido con Ábalos, cuando yo llego él se va”, ha aclarado, por si acaso. Distancia de seguridad activada.
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Cuando le han preguntado directamente si tener a un exministro en la cárcel daña la reputación internacional del país, Albares lo ha negado con una tranquilidad pasmosa. Su argumento estrella: en la reunión de la Unión por el Mediterráneo, con 43 países presentes, “nadie” le ha preguntado por ello. Claro: porque en los pasillos diplomáticos todo el mundo sabe que en España lo de encarcelar exministros es tan habitual que ya ni sorprende.
Para Albares, lo importante hoy no es el bochorno político que supone el caso Ábalos, sino “lanzar el Pacto por el Mediterráneo” y presumir de diálogo entre riberas. La prisión de un antiguo secretario general del PSOE es, a su juicio, una nota a pie de página. En resumen: según Exteriores, que un exministro socialista duerma en una celda no afecta a la imagen del país. Afectará a la agenda del Gobierno, a la credibilidad del PSOE o al sentido común de cualquiera, pero a la proyección internacional… ni rozarla. Milagros del relato.