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CORRUPCIÓN EN LA MONCLOA

El silencio de Sánchez es pánico: Moncloa y Ferraz saben que esto ya solo puede ir a peor

Fuentes socialistas se espantan al reconocer que José Luis Ábalos y Koldo García han quebrado el pacto de no agresión con Pedro Sánchez. La única esperanza a la que se aferran en Presidencia del Gobierno es que, de momento, las revelaciones se han dado en medios de comunicación y no en sede judicial. Nadie duda en el entorno del PSOE de que Ábalos y Koldo tienen conocimiento de todo y pruebas de demasiado

Pedro Sánchez, flanqueado por sus manos derechas: Ábalos y Cerdán.

Pedro Sánchez, flanqueado por sus manos derechas: Ábalos y Cerdán.

Abel Martín
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"Te cuento lo más importante de estos siete días". Así arranca un nuevo documento audiovisual de Pedro Sánchez compartido en redes sociales para su parroquia. Las supuestas noticias en las que el presidente del Gobierno quiere poner el foco resultan hasta ridículas, si se tiene en cuenta la actualidad informativa que nos bombardea. 

Con la que está cayendo sobre sus hombros, el jefe del Ejecutivo pretende que nos centremos en la cumbre Unión Europea-Unión Africana, en el contrato formativo para jóvenes que tratan abrirse paso en el mercado laboral, en su reunión con el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y en la subida de salario a los funcionarios españoles que hipotecará las cuentas del futuro Gobierno. 

Mientras el presidente se refugia en un vídeo amable sobre -según él- “lo importante de la semana”, cuatro bombas judiciales marcan el verdadero pulso de su Gobierno y de su partido. El contraste entre el mutismo estratégico de Pedro Sánchez y la crudeza de los hechos dibuja un diagnóstico inequívoco: el sistema de poder que construyó está empezando a resquebrajarse desde dentro, por los mismos arquitectos que diseñaron los planos de su liderazgo. Y poco puede hacer ahora el líder socalista para arreglarlo. 

Ruptura del pacto de no agresión

Contrasta lo que dice Pedro Sánchez de puertas hacia fuera y lo que deslizan algunas voces socialistas que están sufriendo este calvario. En las federaciones territoriales que bien conocen a los protagonistas de esta historia se espantan ahora al reconocer que José Luis Ábalos y Koldo García han quebrado el pacto de no agresión con Pedro Sánchez. 

La única esperanza a la que se aferran en Presidencia del Gobierno es que, de momento, las revelaciones se han dado en medios de comunicación y no en sede judicial. Hasta la fecha, tanto José Luis Ábalos, como Koldo García no han querido disparar su munición delante del juez. La estrategia que podría estar detrás de ambos es bien simple: presionar a Pedro Sánchez para que intervenga por ellos, mirando incluso al Tribunal Constitucional de Cándido Conde-Pumpido. 

Nadie duda en el entorno del PSOE de que Ábalos y Koldo tienen conocimiento de todo y pruebas de demasiado. De ahí que en el vídeo de Pedro Sánchez y su póker de titulares, el propio jefe el Ejecutivo debería replantearse sus contenidos. Aunque eso significaría inmolarse.

1. Primarias: 100.000 euros del suegro y pitufeo

El testimonio de Koldo García ya no se mueve en el terreno de las insinuaciones. Señala directamente a la maquinaria interna con la que se sostuvo la victoria de Pedro Sánchez en la carrera por alcanzar la secretaría general del PSOE: 100.000 euros aportados por su suegro, Sabiniano Gómez -padre de Begoña Gómez-, procedentes de los beneficios del negocio de la prostitución, según el propio Koldo. 

Por si esto fuera poco, el exchófer del líder socialista apunta también a un engranaje del conocido como 'pitufeo', con el fin único de trocear entre inmigrantes las donaciones que alimentaron aquella candidatura. Estos no es solo un escándalo económico. Es una amenaza al ADN político del 'sanchismo': el relato de la “militancia” y la “resurrección” queda comprometido en su base material.

2. Caída de Ábalos: otra mano derecha en la prisión

La entrada en prisión de José Luis Ábalos ha sido un punto de ruptura interno. No porque no se esperara desde hace semanas, más bien por lo que simboliza y, sobre todo, por lo que anticipa. Ábalos no era un ministro más: era la mano derecha de Sánchez, el pívot organizativo del PSOE -antes de Santos Cerdán-, el hombre que sostuvo su liderazgo cuando Ferraz le dio la espalda. Aquel que manejaba también el mayor presupuesto ministerial.

Desde el jueves pasado duerme entre rejas junto a su exasesor Koldo García, el mismo que custodió las firmas que avalaron a Sánchez en sus primarias. Para muchos es la constatación de un sistema que empieza a colapsar.

3. Aldama y sus "nuevas pruebas"

El empresario Víctor de Aldama compareció en la Audiencia Nacional el jueves pasado y aportó más documentación. Unos archivos que estrecharían el cerco sobre varios cargos del Gobierno. No sería ya, por tanto, corrupción desordenada, sino de un patrón que apunta a decisiones políticas de alto nivel. Y conociendo los precedentes aportados por el que fue comisionista de la trama, en el ala oeste de la Moncloa ya, por fin, parece que tienen muy en cuenta sus advertencias.

A cada avance judicial, la narrativa oficial pierde peso, al margen de la insistente y machacona versión de los ministros. Dentro del Gobierno saben que la aritmética judicial tiene una lógica letal: cuando el caso se amplía, nunca se amplía hacia abajo. Y ante esto, la fuerza del relato oficialista hace aguas. 

4. Begoña Gómez vuelve a escena, muy a su pesar

Es el capítulo más sensible para Sánchez. Y, al mismo tiempo, el que más temen en Moncloa y en Ferraz. Según el relato de Koldo García, Begoña Gómez habría participado en gestiones vinculadas al rescate de Air Europa, con comisiones de hasta un millón de euros.

A eso se suma la declaración explosiva de Víctor Ábalos, hijo del exministro encarcelado, quien asegura en una entrevista para Vozpópuli que “Begoña Gómez fue decisiva para que Sánchez prescindiera de mi padre: ‘Echa a ese putero’”. Y remata con la frase que ha helado la sangre en Ferraz: “Mi padre está en la cárcel por haberse comido marrones que eran de otros. Ahora me toca a mí tirar de la manta.”

Si algo temen en el PSOE no es la oposición: es el resentimiento de los que un día fueron imprescindibles. De hecho, en política el silencio siempre es un mensaje. En este caso, el síntoma de una alerta. El presidente no calla porque no tenga argumentos; calla porque cualquier argumento abriría una grieta nueva. La situación judicial ya no afecta a un asesor con una vida poco ética ni a un empresario demasiado oportunista. Afecta a la red íntima del 'sanchismo', a su origen orgánico y a su estructura de poder.

Y en las federaciones socialistas el diagnóstico se repite. Todos se preguntan que si esto es lo que se conoce ahora, qué no saldrá en las próximas semanas. La respuesta es inquietante porque nadie en el PSOE es capaz de ofrecer otra distinta.

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