Adiós al ministro escaqueado: el PP presenta una reforma para impedir ausencias injustificadas
La iniciativa exige que los miembros del Ejecutivo justifiquen con antelación sus faltas a las sesiones de control, imponiendo la obligación de explicar sus motivos. El objetivo: frenar las ausencias masivas como ahora, tras la crisis del caso Salazar

El ministro de Interior, Marlaska, y el de Transportes, Óscar Puente.
La polémica por las ausencias ministeriales en el Congreso ha encontrado ya una respuesta directa en el Parlamento. El Partido Popular ha registrado una reforma legal para obligar a los ministros a justificar por escrito y con antelación sus faltas a las sesiones de control.
La portavoz popular, Ester Muñoz, explicó que la iniciativa pretende acotar las excusas y permitir ausencias únicamente cuando se trate de citas “ineludibles”, obligando a los miembros del Ejecutivo a detallar públicamente las razones por las que no acuden al Pleno. Para el PP, se trata de una herramienta básica para garantizar la transparencia institucional y evitar que el Gobierno vuelva a desaparecer justo en los momentos de mayor presión política.
La propuesta llega después del episodio que ha terminado por incendiar el debate: la ausencia simultánea de un tercio del Gobierno en la última sesión de control de 2025, prevista para esta proxima semana. Siete ministros, incluidas la vicepresidenta primera, la vicepresidenta tercera y la ministra portavoz, faltarán sin aportar explicaciones claras. La imagen de un banco azul semivacío, mientras el Ejecutivo atraviesa una crisis interna por las denuncias del caso Salazar, es interpretada por la oposición como un gesto evidente de deserción institucional.
El PP sostiene que esta situación no puede volver a repetirse y que el Congreso no puede quedar a merced de un Gobierno que, ante el escándalo, opta por la huida en vez de por la rendición de cuentas. La reforma contempla que las ausencias injustificadas sean comunicadas previamente y, si se repiten, el Ejecutivo deberá enviar a otro ministro en sustitución o afrontar consecuencias políticas más severas. “Es una cuestión de respeto al Parlamento y a los ciudadanos”, remarcan los populares, que consideran que el Gobierno ha normalizado una práctica que degrada la función de control.
Defensa socialistas
Desde el PSOE se defienden asegurando que la mayoría de esas faltas se debieron a compromisos de agenda institucional o viajes previamente programados. Sin embargo, el PP considera que esa explicación se ha convertido en un cajón de sastre en el que cabe todo y que, sin regulación estricta, seguirá siendo una vía de escape para evitar comparecer en momentos comprometidos.
El debate, más allá del reglamento, se desplaza al corazón mismo del sistema democrático: si los ministros pueden ausentarse cuando las preguntas incomodan, el control parlamentario se vuelve irrelevante. Con esta iniciativa, el PP pretende que los escaqueos, cada vez más frecuentes, dejen de ser parte del paisaje político y que el Congreso recupere su papel esencial como vigilante del Gobierno.