El Telediario de TVE traspasa todos los límites: señala a tres jueces del Supremo como nazis
Durante la cobertura de las protestas frente al Alto Tribunal por la condena de García Ortiz, RTVE proyectó en pantalla una pancarta que vinculaba a varios magistrados junto a simbología nazi. Esta decisión mediática —junto al señalamiento público de periodistas como Intxaurrondo o Ruiz en programas de la casa— muestra un patrón alarmante: la corporación se convierte en un aparato de exhibición de hostilidad contra el poder judicial, promoviendo un discurso de odio pactado políticamente y dejando en evidencia la subordinación de su línea editorial al Ejecutivo

La imagen de los tres jueces con la esvástica, emitida en RTVE
La concentración convocada este sábado frente al Tribunal Supremo, en defensa del fiscal general condenado García Ortiz, ha desatado una polémica informativa de graves consecuencias. En su informativo de mediodía, RTVE decidió emitir una pieza sobre la protesta en la que se mostró una pancarta claramente ofensiva, tal y como denunció el conocido tuitero @o_deconstruido, el primero en dar la voz de alarma sobre lo sucedido: en ella aparecían tres magistrados de Supremo -Antonio del Moral, Antonio Arrieta y Juan Ramón Berdugo— identificados con sus nombres, fotografías y una esvástica acompañada por la leyenda “Nazionalsozialistich”. Lo pueden ver sobre el segundo 30 del posteo en X que acompaña estas líneas.
Ese gesto mediático no es baladí: supone un ataque directo al honor, la dignidad y la independencia del poder judicial. Lo que en cualquier democracia avanzada sería una llamada inmediata al desagrado institucional, en RTVE se presentó como parte de la cobertura informativa, como si fuera un simple acto más de la protesta. Ese nivel de irresponsabilidad informativa deja en evidencia la connivencia ideológica de la televisión pública con la movilización política del momento.
Señalamiento mediático selectivo
Pero el señalamiento no se limita a jueces. En los últimos meses, periodistas de la casa —concretamente Silvia Intxaurrondo y Javier Ruiz— han utilizado sus nombres y rostros expuestos como si fueran objetivos: en sus espacios se han proyectado sus imágenes con círculos sobre sus caras, similares a dianas. Esta táctica —es decir, convertir personajes públicos en blanco de hostigamiento— no se parece a una crítica informativa, sino a una incitación al acoso. RTVE, lejos de corregir o moderar ese discurso, lo ha mantenido, lo que revela su uso como herramienta de propaganda política.
El precedente es evidente: en la mesa de un plató se defiende la narrativa del Gobierno, en otro informativo se presenta una pancarta deleznablemente ofensiva, y en los matinales ya se normaliza el señalamiento directo a jueces. Todo, bajo los colores de la televisión estatal.
Este estilo editorial responde a una estrategia clara: confrontar poderes, desprestigiar al Tribunal Supremo y sus decisiones —que han condenado a figuras del entorno sanchista más próximo— y al mismo tiempo proteger a quienes emiten opiniones afines. El resultado es un panorama donde la independencia informativa ha sido sacrificada en beneficio de intereses políticos.
Medios
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Sandra Sánchez
No se trata de una mera polémica puntual. Es un patrón —una línea editorial— que convierte la televisión pública en una maquinaria de mensajes sucios. Que apunte con dianas, que difunda pancartas ofensivas y que apoye narrativas sectarias.
La diferencia entre informar y difamar debería ser evidente. Pero RTVE parece haberla borrado. Y con ella, el prestigio de un medio público que pagamos todos.