Ábalos a la espera de hacer historia en democracia, todavía no pide el voto telemático, pero podría ser el primer voto desde la cárcel
El exministro y todavía diputado no pide el voto telemático mientras el Congreso aguarda que el Supremo aclare su futuro

El exministro José Luis Ábalos a su llegada a una sesión plenaria en el Congreso
La sombra del esperpento político vuelve a sobrevolar el Congreso de los Diputados. El exministro socialista José Luis Ábalos, en prisión preventiva desde el pasado 28 de noviembre por orden del juez Leopoldo Puente, no ha solicitado el voto telemático para el Pleno de esta semana. Un silencio administrativo que, según fuentes parlamentarias, deja a la Cámara en un limbo jurídico mientras se espera la confirmación oficial del Tribunal Supremo sobre su situación procesal.
Tras decretarse la medida cautelar, la Presidencia del Congreso remitió un oficio al Supremo para certificar formalmente el ingreso en prisión del diputado valenciano. La respuesta del Alto Tribunal confirmó la “prisión provisional comunicada y sin fianza”, pero recordó que el auto no es firme al estar recurrido en apelación por la defensa. La deliberación de esos recursos quedó fijada para el pasado 4 de diciembre, pero a día de hoy sigue sin resolución definitiva.
Ábalos sigue siendo diputado… por ahora
Mientras no exista firmeza judicial, Ábalos continúa siendo diputado con todos sus derechos intactos, incluido el de voto. Sin embargo, desde la Cámara Baja confirman que no ha existido petición alguna por su parte para ejercer el voto telemático, a pesar de que se encuentra en la prisión de Soto del Real.
La situación, no obstante, tampoco está contemplada explícitamente en el Reglamento. Fuentes consultadas admiten que la normativa no prevé escenarios de voto telemático desde prisión, pero insisten en que serán los letrados quienes tengan la última palabra si el exministro decidiera solicitarlo.
Lo que sí está claro es el procedimiento cuando el auto sea firme: la Mesa aplicará el artículo 21 del Reglamento, que prevé la suspensión automática del diputado cuando, tras un suplicatorio o auto de procesamiento firme, este se halle en prisión preventiva.
La queja de Ábalos desde prisión
A la espera de esa resolución, lo que sí ha movido ficha es el propio Ábalos. Desde su celda, remitió un escrito a la Mesa del Congreso para denunciar que no se le ha protegido como diputado durante el proceso judicial. Acusa al órgano que preside Francina Armengol de no informarle de los “autos y sentencias” relacionados con su caso, prerrogativa recogida en el artículo 14.1 del Reglamento.
En su misiva incluso desliza que la Mesa podría haber tenido conocimiento previo de su detención, lo que abre la puerta —al menos en su interpretación— a una posible dejación de funciones o, cuanto menos, falta de diligencia institucional.
La Mesa ha respondido con un cortés portazo. Según el escrito remitido a Ábalos y recogido por Europa Press, ni la Mesa ni el secretario general tienen competencias para pronunciarse sobre las cuestiones que plantea. Y subraya que la Presidencia vela por los derechos de los diputados conforme al artículo 12 del Reglamento, que garantiza su inmunidad parlamentaria y su protección frente a detenciones salvo en casos de flagrante delito.
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Enrique Martínez Olmos
Un silencio que agranda el desconcierto
El caso Ábalos sigue instalado en la incertidumbre. El Congreso no puede suspenderlo hasta que el Supremo confirme la firmeza del auto. Ábalos, por su parte, no solicita el voto telemático ni aclara si piensa hacerlo. Y mientras tanto, la Cámara permanece en standby, atrapada entre las garantías jurídicas, el vacío normativo y el impacto político de ver a un exministro socialista ocupando un escaño… desde prisión.
Un escenario insólito que amenaza con reabrir el debate sobre los límites de la inmunidad parlamentaria y la necesidad de reformar un Reglamento que hoy se enfrenta a situaciones que jamás contempló.