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La 'amistad especial' de Rebeca Torró y Paco Salazar, clave en la ocultación de los casos de acoso sexual del PSOE

La secretaria de Organización tenía motivos personales para mirar a otro lado ante las denuncias al presunto acosador, que era quien realmente movía los hilos y quien tenía Pedro Sánchez dirigiendo en la sombra

Rebeca Torró, secretaria de Organización del PSOE, y Paco Salazar

Rebeca Torró, secretaria de Organización del PSOE, y Paco Salazar

Enrique Martínez Olmos

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El PSOE sigue en plena ebullición con los casos de acoso sexual que se multiplican como setas, y ante ello muchos dirigentes y militantes se preguntan cómo es posible que desde la cúpula de Ferraz no hicieran nada o peor aún, lo taparan, con especial miramiento en Paco Salazar, cuyos comportamientos se produjeron en la sede del partido o en Moncloa. Pero cuando se empieza a escarbar qué hay detrás, se comienza a entender muchas cosas, y una de las claves es la 'amistad especial' -que cada uno entienda lo estrecha que era como considere- entre el presunto acosador y la secretaria de Organización, Rebeca Torró.

La 'amistad estrecha' entre la persona puesta por Pedro Sánchez para sustituir a Santos Cerdán, Rebeca Torró, y el que fuera la mano derecha de Cerdán en la secretaría de Organización del PSOE, Paco Salazar, es de sobra conocida en los círculos socialistas y de fuera del partido, y muchos ahora entonces empiezan a preguntarse si esa inacción ante las denuncias del presunto acosador responde no sólo a un tema político -el PSOE sigue sin querer llevar las denuncias de acoso sexual a la Fiscalía como si tuvieran miedo a la represalia de Salazar-, sino además algo estrictamente personal.

En el plano oficial, Rebeca Torró y Paco Salazar no llegaron a coincidir en la Ejecutiva del PSOE, justo cuando se nombraba a la primera para sustituir a Santos Cerdán, alguien filtraba intencionadamente por primera vez el tema del acoso sexual del segundo para quitarlo de en medio, y Pedro Sánchez hizo el amago de apartarlo. Decimos amago porque el presunto acosador ha seguido moviendo hilos en la sombra en Moncloa y en Ferraz -con el título de “asesor externo”-, entre otras cosas porque Torró no tiene ni idea del funcionamiento del partido y necesitaba que alguien con experiencia, y además 'amigo especial', fuera quien realmente dirigiera bajo mano.

Ese era precisamente el plan inicial de Pedro Sánchez tras la caída de Santos Cerdán: nombrar a Rebeca Torró secretaria de Organización -mujer, valenciana y cara nueva en Madrid- para que pusiera la imagen, pero que su 'amigo especial' Paco Salazar fuera quien realmente llevara la gestión del PSOE, pues había estado ya de segundo de Cerdán, y tenía previsto ponerlo en la Ejecutiva de adjunto de Torró. Pero algún socialista se la tenía guardada y filtró el tema del acoso sexual, así que Salazar tuvo que hacer esta labor en la sombra. El PSOE, en lugar de investigar esas denuncias, las guardó en un cajón y protegió al presunto acusador porque sabe mucho de los entresijos de Ferraz, y porque como muchos señalan ahora, Torró tenía un gran motivo personal también para hacerlo.

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