El PSOE pierde una oportunidad para desmarcarse de Santos Cerdán: cero preguntas pese al "reproche ético" en el Senado

La comparecencia de Santos Cerdán en el Senado evidenció no solo su ruptura política con el PSOE, sino también el silencio estratégico de su antiguo partido, que renunció a interrogarle en plena investigación del ‘caso Koldo’.

El ex secretario de Organización del PSOE Santos Cerdán a su llegada a la Comisión de Investigación del ‘caso Koldo’ en el Senado.EDUARDO PARRA / EUROPA PRESS

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La comparecencia de Santos Cerdán en la comisión del Senado que investiga el caso Koldo dejó una escena políticamente elocuente: la de un exdirigente socialista decidido a romper amarras con su ya ex partido y la de un PSOE incapaz de marcar una distancia nítida con el investigado en el ‘caso Koldo’ que es visto por la UCO como el ‘cerebro’ de la trama.

Cerdán, ex secretario de Organización del PSOE, acudió este miércoles a la Cámara Alta imputado y con la estrategia jurídica clara: acogerse inicialmente a su derecho a no declarar. Sin embargo, el mutismo no fue completo. Eligió responder de forma selectiva para negar cualquier vinculación con Servinabar —empresa de la que presuntamente sería copropietario—, proclamarse “inocente” y denunciar lo que considera una persecución política. Su relato se deslizó hacia una narrativa de víctima del llamado deep state, cuestionando la validez de los audios que le incriminan y poniendo en duda el trabajo de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. La comparación con la “Inquisición” terminó de dibujar un discurso defensivo cargado de dramatismo.

Pero si algo marcó la sesión no fue tanto lo que dijo Cerdán como lo que no hizo su antiguo partido. El PSOE optó por no formular ni una sola pregunta. Un gesto que, lejos de transmitir prudencia institucional, fue leído por la oposición como una renuncia a ejercer el control político y a defender, con hechos, la transparencia que el partido proclama. Fuentes del PP resumían así la escena: “¿Así es como quiere el PSOE defender la transparencia que predica?”.

El “reproche ético” del PSOE a Santos Cerdán

El único gesto socialista fue un reproche ético verbalizado por su portavoz en la comisión, Alfonso Gil. Un “masaje enfadado”, en palabras de fuentes populares, que no convenció a nadie y menos aún al propio compareciente. Cerdán respondió con una frase que sonó a ruptura definitiva: advirtió a Gil de que no estaba en condiciones de hacerle reproches éticos. Minutos después, la escenificación se completó con una declaración que resume su nueva posición política y personal: “Mejor solo que mal acompañado”.

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La escena dejó a Cerdán aislado, pero también al PSOE en una posición incómoda. Al evitar el interrogatorio, el partido perdió la oportunidad de marcar un antes y un después, de subrayar que el caso pertenece al pasado y no a la organización actual. El silencio, en política, rara vez es neutro. Y en este caso tampoco lo ha sido.