Si te toca el Gordo esto es lo que Hacienda se queda (y lo que no)
Asegurar el décimo puede cambiar por completo lo que acabas recibiendo en el banco, pero también lo que tendrás que declarar después

Boletos de lotería frente a la televisión
El sorteo de la Lotería de Navidad está a la vuelta de la esquina y, con él, vuelve la misma pregunta que muchos evitan hacerse hasta que ya es tarde: cuánto dinero se queda Hacienda si toca el Gordo. El primer premio reparte 400.000 euros por décimo, pero esa cifra no es la que llega íntegra al ganador. Una parte se queda por el camino en forma de impuestos, aplicados automáticamente en el momento del cobro.
Sin embargo, existe una vía poco conocida que puede alterar ese resultado: asegurar el décimo. Una opción que cada año gana más adeptos y que cambia tanto el importe que se recibe como la forma en la que tributa después. Entender bien cómo funciona es clave para no llevarse sorpresas meses más tarde, cuando llegue la declaración de la renta.
Economía
Recuerden; los premios de la lotería de Navidad iguales o inferiores a 40.000 euros no tributan
Israel García-Juez
La retención automática
Cuando se cobra un premio importante de la Lotería de Navidad, el impuesto se aplica sin que el ganador tenga que hacer nada. Los primeros 40.000 euros están exentos y, a partir de ahí, se retiene un 20% sobre el resto del premio. En el caso del Gordo, esto significa que Hacienda se queda directamente con 72.000 euros.
El resultado es que el ganador recibe en su cuenta 328.000 euros, una cantidad que ya llega “limpia” de impuestos y que no hay que volver a declarar en el IRPF. Para la mayoría de personas, ese es el escenario habitual y el que se da por hecho cuando se habla del primer premio.
Esta retención se aplica en el momento del cobro, por lo que no hay pagos posteriores ni ajustes en la declaración de la renta relacionados con ese premio. El dinero recibido no se suma a los ingresos anuales y no afecta al tramo fiscal del ganador.
El efecto del seguro
La situación cambia si el décimo está asegurado. Existen pólizas específicas que cubren precisamente el importe que Hacienda retiene. En ese caso, el proceso inicial es el mismo: el ganador cobra 328.000 euros, porque los impuestos se descuentan automáticamente igual que siempre.
La diferencia llega después. La aseguradora abona al ganador los 72.000 euros que se han quedado retenidos, de forma que el importe total recibido vuelve a ser los 400.000 euros completos del premio. Es aquí donde entra en juego una segunda fase fiscal que muchos desconocen.
Ese dinero extra no está exento de impuestos. No se considera premio de lotería, sino una ganancia que tributa en el IRPF. Aun así, el resultado final suele ser favorable para el ganador, ya que el porcentaje que se paga en la renta es inferior a lo que se habría perdido sin asegurar el décimo.
Lo que se paga después
Cuando llega el momento de hacer la declaración, el importe abonado por la aseguradora se incluye como ganancia patrimonial. El porcentaje a pagar depende de los tramos del ahorro y de la situación personal del contribuyente, pero en el caso más habitual se aplica un tipo cercano al 23%.
Esto significa que, de los 72.000 euros recibidos por la aseguradora, Hacienda se quedaría con algo más de 16.000 euros. El resto se suma al dinero ya cobrado del premio, elevando el total neto por encima de los 380.000 euros.
Aunque el ganador vuelve a pagar impuestos, el balance final sigue siendo más alto que el de quien no aseguró el décimo. Además, este sistema también incrementa la recaudación fiscal total, ya que Hacienda ingresa tanto la retención inicial como el impuesto derivado del pago de la aseguradora.
La decisión clave
A pocos días del sorteo, la diferencia entre asegurar o no asegurar un décimo puede traducirse en decenas de miles de euros. No se trata de evitar impuestos, sino de entender cómo se aplican y cuándo se pagan.
Para quien resulte agraciado con el Gordo, conocer este mecanismo marca la diferencia entre asumir automáticamente la retención o recuperar parte del dinero después, aunque haya que rendir cuentas más adelante con la Agencia Tributaria. En un premio de este calibre, esa decisión no es menor y conviene tenerla clara antes de que los niños canten el número.