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La líder de los Comuns va a Badalona a criticar el desalojo de Albiol y acaba agredida por los okupas

La también diputada Aïda Llauradó va a la ciudad a hacer la foto con las personas desalojadas y tiene que ser escoltada por la Guardia Urbana ante la rebelión de los que pretendía defender

La presidenta de los Comuns y diputada en el Parlament de Cataluña, Aïda Llauradó, huyendo de los okupas de Badalona

La presidenta de los Comuns y diputada en el Parlament de Cataluña, Aïda Llauradó, huyendo de los okupas de Badalona

Enrique Martínez Olmos

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La presidenta de los Comuns y diputada en el Parlament de Cataluña, Aïda Llauradó, se desplazó a Badalona para criticar al alcalde, Xavier García Albiol, por el desalojo de cerca de 400 okupas del antiguo instituto B9 y para solidarizarse con las personas desalojadas. El resultado fue tan elocuente como incómodo: la podemita tuvo que ser protegida por la Guardia Urbana ante la actitud hostil de aquellos mismos a los que acudía a respaldar que incluso casi acaban agrediéndola, una situación perfecta de haber vivido en sus propias carnes los problemas de convivencia e inseguridad que han generado estas personas y que la izquierda ignora en sus discursos buenistas.

La dirigente de los Comuns acudió a Badalona para denunciar lo que calificó como una actuación “inhumana” del Ayuntamiento que dirige Albiol tras la operación por orden judicial que puso fin a años de okupación ilegal del instituto B9. Un asentamiento que los vecinos llevaban tiempo denunciando por problemas de inseguridad, conflictos nocturnos e incluso donde hubo hasta un asesinato, con un clima de degradación constante en el barrio. A pesar de ello, Aïda Llauradó optó por señalar al alcalde y alinearse con los okupas desalojados. Sin embargo, la escenificación de apoyo no salió según lo previsto. Durante su presencia en la zona, el ambiente se volvió tenso y la líder de los Comuns tuvo que recibir protección policial para evitar incidentes mayores. Fuentes presenciales señalan que la actitud de varios okupas fue claramente intimidatoria, hasta el punto de que la intervención de la Guardia Urbana resultó imprescindible para garantizar su seguridad.

El episodio ha sido interpretado en Badalona como una prueba palpable del abismo entre el discurso político de los Comuns y de la izquierda en general y la realidad que viven los vecinos. Quienes durante años han soportado amenazas, suciedad y conflictos ven cómo algunos dirigentes acuden a hacerse la foto de la solidaridad mientras ignoran el impacto real de la okupación ilegal en los barrios. Mientras Albiol defiende el desalojo como una medida necesaria para recuperar la legalidad y la convivencia en la ciudad, la imagen de Aïda Llauradó saliendo escoltada por la Guardia Urbana tras ir a defender a los okupas resume, para muchos, la contradicción de una izquierda que romantiza la okupación.

Las reacciones al conflicto de Aïda Llauradó teniendo que salir escoltada por la Guardia Urbana de Badalona para no acabar siendo agredida por los okupas a los que iba a defender no se ha hecho esperar: "ningún pijoprogre de estos aguanta 10 minutos entre la escoria que pretenden sea su base electoral. No es agradable, pero igual es necesario que pase esto y lo asimilen por las malas", "iba a hacerse la foto y salió trasquilada" o "eso es lo que pasa cuando en 2 años y medio no aparece por el B9, y sólo vas para el postureo final y utilizarlos políticamente". El propio Xavier García Albiol mostraba su solidaridad con la líder de los Comuns y el vídeo de lo ocurrido como el gran ejemplo de la doble moral de la izquierda, defendiendo okupas y terminando corriendo de ellos.

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