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Ábalos habla desde prisión: sin pruebas contra Sánchez, pero con advertencias y sobre todo mucho victimismo

El exsecretario de Organización del PSOE, exministro y mano derecha de Pedro Sánchez durante años habla por primera vez desde Soto del Real. Desde su convivencia con Koldo hasta negar la financiación ilegal del PSOE. Además rechaza las acusaciones más graves del caso Koldo y denunciar una investigación que, según él, nació viciada.

José Luis Ábalos llega al Supremo a la vista que decidirá si entra en la cárcel

José Luis Ábalos llega al Supremo a la vista que decidirá si entra en la cárcelEuropa Press

Alejandro Ibáñez
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José Luis Ábalos habla desde Soto del Real, convertido ya en una figura inédita en la democracia española: el primer diputado nacional en ejercicio que entra en prisión provisional. Lo hace en una entrevista por escrito difundida por 'Mañaneros 360', de TVE, en la que intenta recomponer su relato político y judicial mientras se enfrenta a peticiones de hasta 30 años de cárcel por el caso Koldo.

Desde la celda, el exministro no solo se defiende. También señala, advierte y deja constancia de que su caída, según su versión, es casi personal.

Financiación ilegal del PSOE

Ábalos niega la financiación ilegal en el PSOE, pero introduce una precisión relevante: “al menos” durante su etapa como secretario de Organización. La frase, que parece medida y calculada, sirve para exonerarse directamente sin blindar por completo al partido en otras fases.

Eso sí, admite no tener pruebas de hechos delictivos que comprometan al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Una afirmación que frena cualquier expectativa de revelaciones explosivas, pero que no despeja del todo las sombras sobre la estructura interna del partido que él mismo dirigió.

Sin pruebas contra Sánchez, pero con aviso implícito

“No solo seré recordado yo”. La frase, aparentemente ambigua, es una de las más cargadas políticamente de toda la entrevista. Ábalos insiste en que su recuerdo dependerá del desenlace judicial, pero deja caer que su caso no es un episodio aislado. No acusa directamente, pero tampoco cierra la puerta a que su proceso tenga consecuencias más amplias, especialmente para quienes compartieron con él poder y decisiones durante años.

La convivencia con Koldo García en prisión

Ábalos comparte celda con su exasesor Koldo García, epicentro del caso. Describe la relación como “buena”, aunque reconoce la dureza de convivir en un espacio reducido. El detalle no es menor: dos figuras clave de la trama encerradas juntas, obligadas a una convivencia que añade presión a un proceso ya cargado de tensión judicial y política.

Sobre una posible fuga: “Es completamente absurda”

El exministro niega tajantemente haber contemplado la fuga. Argumenta arraigo total en España y apela a su condición de padre de un hijo menor, así como a sus obligaciones legales, incluida la pensión alimenticia. “No tiene ningún sentido”, insiste, rechazando cualquier sospecha de evasión de la justicia.

“Quieren eliminar a un hombre y un político”

Ábalos se presenta como víctima de una operación política y judicial. Asegura que su entrada en prisión busca eliminarlo no solo como persona, sino como representante público, privando a los ciudadanos de su voz en el Congreso.

En este punto, carga duramente contra la Mesa de la Cámara por la rapidez con la que tramitó la retirada de su acta de diputado, reprochando que no se esperara a la resolución de su recurso contra la prisión provisional.

Audios, UCO y pruebas “contaminadas”

Uno de los pilares del caso son los audios grabados por Koldo García. Ábalos afirma no reconocerse en esas grabaciones y anuncia que pedirá la nulidad de las pruebas. Sostiene que los audios han sido rebatidos pericialmente y que todo el procedimiento está “viciado y contaminado desde el principio”. Pese a todo, asegura confiar en la justicia y en que finalmente “se dé paso a la verdad”.

El supuesto millón de euros: su versión

Ábalos rechaza de plano la acusación de haber recibido un millón de euros de la trama de hidrocarburos. Según su lectura del informe de la UCO, 680.000 euros se destinaron a la compra de una vivienda en La Alcaidesa (Cádiz) y el resto fue a parar a Víctor de Aldama. Él, afirma, solo pagaba alquiler y llegó a abonar tres mensualidades antes de ser desahuciado. “En ningún momento dice que me llevé un millón de euros”, zanja.

Jurado popular y un precedente histórico

La defensa de Ábalos ha solicitado al Tribunal Supremo que sea un jurado popular quien lo juzgue por las presuntas irregularidades en la compra de mascarillas durante la pandemia. Mientras tanto, su situación ya marca un precedente: nunca antes un diputado nacional en activo había ingresado en prisión.

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