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Sánchez se marcha a París por Ucrania y planta a la Corona en la Pascua Militar

El presidente prioriza una cumbre internacional en Francia y se ausenta del tradicional acto con Felipe VI, en un nuevo gesto que reaviva la polémica por los reiterados desplantes del Gobierno a las principales instituciones del Estado

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

El presidente del Gobierno, Pedro SánchezEuropa Press

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Mariola López

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Pedro Sánchez no acudirá este 6 de enero a la Pascua Militar, el tradicional acto presidido por el Rey Felipe VI cada día de Reyes en el Palacio Real. El presidente del Gobierno ha optado por desplazarse a París para participar en una cumbre internacional sobre Ucrania, convocada por Emmanuel Macron y centrada en la coordinación del apoyo europeo a Kiev.

Desde Moncloa se justifica la ausencia por la coincidencia de agendas y la relevancia del encuentro internacional, al que acudirán varios líderes europeos. En representación del Ejecutivo estarán la ministra de Defensa, Margarita Robles, y otros altos cargos. Sin embargo, la decisión no ha pasado inadvertida y ha sido interpretada por sectores políticos y mediáticos como un nuevo plantón del presidente a la Corona, en un acto de fuerte simbolismo institucional.

Poco habitual en democracia

La Pascua Militar no es un evento protocolario menor: es una de las citas más antiguas del calendario del Estado y un punto de encuentro entre la Jefatura del Estado, las Fuerzas Armadas y el Gobierno. La ausencia del presidente, poco habitual en democracia, se suma a una cadena de gestos que durante 2025 han tensado la relación del Ejecutivo con los actos institucionales de mayor rango.

Uno de los episodios más comentados fue el Día de la Constitución, celebrado el pasado 6 de diciembre. Aunque el Gobierno estuvo representado, la ausencia de parte del Consejo de Ministros y la frialdad del acto reavivaron el debate sobre el distanciamiento del Ejecutivo respecto a las instituciones del Estado, en contraste con etapas anteriores de mayor presencia y solemnidad.

Algo similar ocurrió durante la Fiesta Nacional del 12 de Octubre, marcada de nuevo por la tensión política y el clima de desapego entre el Gobierno y determinados símbolos del Estado. Aunque Sánchez acudió al desfile, el contexto de protestas y la falta de gestos institucionales posteriores reforzaron la percepción de una relación incómoda con la Corona y el ceremonial tradicional.

A lo largo de 2025, el Ejecutivo también ha optado en varias ocasiones por rebajar su perfil en actos de Estado, delegando la representación en ministros o secretarios de Estado, una práctica defendida por Moncloa como normalidad democrática, pero criticada por la oposición como una estrategia de distanciamiento calculado.

En cualquier caso, el gesto no es neutro: en política institucional, las ausencias también comunican. Y esta, una vez más, ha resonado con fuerza.

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