El PP afila el último asedio a Sánchez y se conjura para desalojarlo de La Moncloa

La interparlamentaria popular en A Coruña exhibe unidad y fortaleza política frente a un Gobierno atrincherado, sin Presupuestos y sostenido por cesiones, mientras Feijóo se presenta como alternativa con un proyecto reconocible

Alberto Núñez Feijóo, junto a Alfonso Rueda, Cuca Gamarra, Elías Bendodo, Paula Prado, Diego Calvo y Miguel Tellado, en A CoruñaEuropa Press

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Mariola López

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El Partido Popular ha decidido dejar atrás cualquier complejo y pasar directamente al “asedio”. Así lo ha manifestado en A Coruña la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, durante la interparlamentaria del partido, en la que los populares se conjuraron para desgastar parlamentaria e institucionalmente a un Pedro Sánchez al que consideran atrincherado en el poder y cada vez más aislado de la realidad social.

Muñoz no se anduvo con rodeos al describir el escenario político actual: un presidente del Gobierno “encastillado”, que utiliza todos los resortes del Estado para resistir. Desde el Tribunal Constitucional hasta la Fiscalía, pasando por el BOE o los medios públicos, según la dirigente popular, forman parte del blindaje de un Ejecutivo que ha hecho de la supervivencia su único proyecto. Frente a ello, el PP promete coherencia, lealtad interna y presión constante “hasta que ganemos”.

En esa misma línea, Alicia García reivindicó el papel del Senado como el último dique institucional frente a lo que calificó como el "vaciamiento sistemático" de las instituciones por parte del Gobierno. La portavoz popular en la Cámara Alta presumió de las 39 leyes impulsadas por el PP, de los conflictos de atribuciones planteados y de las comisiones de investigación sobre la corrupción que rodea al sanchismo, incluida la del caso Koldo. Para García, lo que vive España tiene nombre: una “no legislatura”, sin Presupuestos y sostenida por un Frankenstein político de cesiones y silencios cómplices.

Lo importante: hay alternativa

Más allá del diagnóstico, el PP quiso subrayar que tiene alternativa. Y ahí entró en juego el mensaje difundido por Ester Muñoz en redes sociales, donde detalló qué haría un Gobierno de Alberto Núñez Feijóo. Vivienda para aumentar la oferta y poner fin a la okupación; inmigración con reglas claras, acogiendo al que contribuye y expulsando al que delinque; apoyo decidido a autónomos, agricultores y ganaderos; seguridad sin complejos; leyes educativas basadas en el mérito y la capacidad; y una sanidad pública sin castigos a las comunidades autónomas.

Especial énfasis puso el PP en la financiación autonómica. Frente a los pactos opacos con el independentismo, los populares defienden un modelo justo, solidario y redistributivo, donde quien más tiene aporte más y donde las clases medias no sigan siendo las grandes damnificadas de la política fiscal de Sánchez.

La dimensión internacional la puso Esteban González Pons, alertando del debilitamiento de España en Europa y reclamando una política exterior seria, con compromiso real con la OTAN, Ucrania y la defensa de la libertad en Venezuela e Irán. Un contraste evidente con un Gobierno, dicen en el PP, más preocupado por contentar a sus socios que por defender los intereses nacionales.

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El mensaje final fue claro: 2026 no va de resistir, va de gobernar. Y el PP cree que el asedio ya ha comenzado.