El PSOE en crisis reacciona al manifiesto de Jordi Sevilla contra Sánchez: lo estudiaremos "con cariño"

El histórico socialista culpa al sanchismo del auge de la extrema derecha y de la pérdida de apoyos, y la respuesta oficial de Ferraz se queda en palabrería y en un discurso vacío

Jordi Sevilla en uno de los vídeos que explica el manifiesto Socialdemocracia 21Redes Sociales

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La crisis interna en el PSOE ha estallado este lunes con la publicación del manifiesto Socialdemocracia 21 por parte del exministro y expresidente de Red Eléctrica, Jordi Sevilla, un documento crítico que pone en cuestión la estrategia política liderada por Pedro Sánchez y apunta directamente a las consecuencias que, a juicio de sus firmantes, ha tenido la actual dirección del partido.

El texto plantea un “cambio de rumbo político” porque, según Sevilla, la política del PSOE bajo el liderazgo de Sánchez ha llevado a “un auge de la extrema derecha, a una pérdida de apoyos al socialismo y a una dictadura de las minorías”. El manifiesto, publicado en redes sociales sin firmantes concretos, busca promover un debate crítico interno y recuperar lo que sus autores entienden como los valores auténticos de la socialdemocracia, más centrados en consensos y en abordar los problemas reales de los ciudadanos.

Desde la sede del PSOE en Ferraz, la portavoz adjunta de la Comisión Ejecutiva Federal, Enma López, ha intentado restar impacto a la iniciativa asegurando que el partido “estudiará con cariño” las propuestas de Sevilla y que “las ideas más mayoritarias o más minoritarias siempre son escuchadas” en el seno de la formación. López también ha animado a trasladar aportaciones a la próxima conferencia política que el PSOE organizará antes del verano.

La respuesta oficial de los socialistas, sin embargo, ha sonado a cortina de humo frente a la dureza del diagnóstico que plantea Socialdemocracia 21. El manifiesto critica la política de “bloques enfrentados” y la dinámica de “sanchismo-antisanchismo” que, según Sevilla, ha dejado al PSOE atrapado en un callejón sin salida, incapaz de hablar y pactar incluso con sus adversarios políticos.

Desde esa perspectiva, el exministro reclama recuperar un proyecto autónomo, socialdemócrata, de cambio y mayoritario, capaz de cerrar filas en torno a consensos democráticos con adversarios en cuestiones de Estado y alejado tanto de los radicalismos de la extrema derecha como de los enfoques más populistas que, a su juicio, han marcado la política reciente del partido y del Gobierno.

La iniciativa también aboga por reforzar contrapesos institucionales, evitar la subordinación partidista o personalista de las estructuras del Estado y recuperar la centralidad del PSOE como fuerza política cohesionadora, algo que muchos críticos dentro del partido consideran perdido bajo la actual dirección.

En Ferraz, eso sí, se ha intentado enmarcar el documento dentro del debate interno habitual, resaltando que el PSOE es un partido plural en el que se respetan diferentes opiniones y que acontecimientos como la presentación de Sevilla pueden enriquecer la próxima conferencia política.

La respuesta oficial de Ferraz, sin embargo, suena cada vez más insuficiente y desconectada de la realidad interna del partido. Presentar el manifiesto de Sevilla como un mero ejercicio de debate interno y afirmar que las propuestas “serán estudiadas con cariño” es una estrategia vacía que intenta minimizar una crítica que golpea directamente al liderazgo de Sánchez, mientras los problemas señalados —polarización, pérdida de apoyos y auge de la extrema derecha— permanecen sin respuesta efectiva.

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Aun así, la publicación del manifiesto y la tibia contestación oficial dejan al descubierto que Ferraz prefiere la apariencia de pluralidad a asumir responsabilidades, y que la dirección de Sánchez sigue atrapada en su dinámica de “sanchismo-antisanchismo”, incapaz de ofrecer soluciones reales a las fracturas internas ni de reconectar con el electorado desencantado. La actuación de la cúpula socialista revela, según críticos internos, un liderazgo más preocupado por proteger su imagen que por encarar los problemas que amenazan la cohesión y el futuro del PSOE.