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Sánchez se atranca con su reforma de financiación autonómica: busca a Junts como último salvavidas

El presidente del Gobierno reconoce que deberá “sudar la camiseta” para lograr el apoyo de Junts, que ya ha anunciado que lo rechazará.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ofrece una rueda de prensa en La Moncloa, 12/1/2026

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ofrece una rueda de prensa en La Moncloa, 12/1/2026Europa Press

Alba Molina López
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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, busca sacar adelante su propuesta de nuevo modelo de financiación autonómica, pero se encuentra con un panorama complicado: algunos de sus socios parlamentarios, como Junts, han dejado claro que no respaldarán la iniciativa y que intentarán tumbarla en el Congreso.

En una rueda de prensa junto al primer ministro griego, Kyriákos Mitsotákis, Sánchez ha defendido la propuesta presentada por la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, destacando que el plan incrementa en 21.000 millones de euros la financiación para las comunidades autónomas y que, según el Gobierno, permitirá que los territorios aumenten la inversión en sanidad, educación, dependencia, vivienda y servicios sociales.

“No hay mejor manera de unir a los españoles, vivan donde vivan, que reforzando aquello que les es común, los servicios públicos”, ha afirmado Sánchez, subrayando que la propuesta “respeta y salvaguarda la multilateralidad” y que, en su opinión, “todos ganan” con el nuevo sistema.

El presidente se ha mostrado confiado en que Junts acabará votando a favor porque el modelo actual está obsoleto y perjudica especialmente a Cataluña por el aumento de población en los últimos años, según fuentes gubernamentales. Al mismo tiempo, Sánchez ha hecho un llamamiento a los gobiernos autonómicos del PP para que “dejen a un lado la disputa ideológica” y se centren en mejorar los servicios públicos, aunque hasta ahora la oposición de Feijóo ha sido firme.

A pesar de estas declaraciones, el Ejecutivo se enfrenta a críticas internas y externas: voces del propio PSOE cuestionan la entrega a los independentistas catalanes, mientras que Junts ya ha anunciado que votará en contra, dejando en evidencia la dificultad de Sánchez para imponer un acuerdo que, según él, “todos ganan”. La insistencia del presidente en defender un modelo que genera rechazo incluso entre sus socios muestra que el Gobierno se halla en terreno resbaladizo y dependerá de grandes concesiones políticas para sacar adelante una reforma clave de su agenda.

Con este escenario, Sánchez deberá sudar la camiseta si quiere cumplir su promesa de renovar un sistema de financiación caducado desde hace más de una década, en medio de un contexto político que evidencia aislamiento y desgaste parlamentario en su estrategia para controlar los servicios públicos.

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