CORRUPCIÓN EN LA MONCLOA
Montero se queda sola y presenta el nuevo modelo de financiación ante el rechazo del PP y del propio PSOE
A nadie se le escapa que si esto se ha plasmado negro sobre blanco es porque Oriol Junqueras ha exigido 5.000 millones de euros más para Cataluña, o deja de apoyar a Pedro Sánchez. Además de los barones populares, en el PSOE de Castilla-La Mancha, de Asturias y de Castilla y León tampoco tragan con esto nuevo modelo de financiación autonómica.

La vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Marta Fernández / Europa Press 09 ENERO 2026
A sabiendas de que afectará negativamente a su futuro político y aspiracional, la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda -pero también candidata del PSOE en Andalucía- María Jesús Montero, preside este miércoles el Consejo de Política Fiscal y Financiera, en el que presenta a las comunidades autónomas el nuevo modelo de financiación, que ya ha provocado el rechazo tanto en las regiones gobernadas por el PP como entre algunos dirigentes socialistas por haberse negociado previamente con ERC.
Los consejeros autonómicos están citados a partir de las 10.30 horas en el Ministerio de Hacienda, aunque las comunidades ya han ido expresando sus diferentes posiciones desde que Montero presentara el nuevo modelo de financiación el pasado viernes en una rueda de prensa.
Todo por las exigencias de los republicanos catalanes
A nadie se le escapa que si esto se ha plasmado negro sobre blanco es porque Oriol Junqueras ha exigido 5.000 millones de euros más para Cataluña, o deja de apoyar a Pedro Sánchez. Lo toman o lo dejan. Así lo exigió por escrito el líder condenado y, posteriormente amnistiado de ERC. El mismo que, ahora sabemos, se reunió con el presidente del Gobierno hasta en dos ocasiones, antes de su foto en la escalerilla del Palacio de la Moncloa.
De hecho, cuando la ministra Montero dio a conocer su propuesta de financiación autonómica las comunidades gobernadas por el PP salieron rápidamente a expresar su rechazo al nuevo modelo esgrimiendo que fue pactado previamente con el líder de ERC, Oriol Junqueras, en una reunión previa en La Moncloa.
Las comunidades 'populares' creen que este modelo de financiación autonómica es un "parche" y ponen el foco en la ordinalidad que sí se respetará en el caso de Cataluña, pero el Gobierno no lo garantiza para el resto de regiones. Es más, algunos Ejecutivos autonómicos han amenazado con ir a los tribunales ante esta situación.
Con todo ello, las comunidades del PP se plantarán en el Consejo de Política Fiscal de este miércoles con su propia propuesta en materia de financiación autonómica, en línea con las bases que Alberto Núñez Feijóo y los presidentes del PP firmaron el 6 de septiembre de 2024 en el Palacete de los Duques de Pastrana de Madrid. Esos ejes básicos también se plasmaron en la carta que los consejeros de Hacienda del PP mandaron al Gobierno en febrero de 2025, en medio del debate sobre la quita de la deuda.
Ni los socialistas tragan con este atropello
Pero no solo las comunidades del PP han mostrado sus reticencias, ya que líderes territoriales del PSOE han expresado sus dudas sobre este nuevo modelo. El barón socialista que más ha elevado el tono ha sido Emiliano García-Page, que incluso ha llegado a pedir elecciones.
"Antes de que avance un atropello de esta naturaleza a lo que somos como país, y que decidan los independentistas cómo se reparte la riqueza de España, -de esa España que ellos quieren romper-, antes que eso, prefiero que hablen los españoles", proclamó Page.
La otra comunidad gobernada por el PSOE, el Principado de Asturias, también muestra sus recelos a la nueva financiación autonómica aunque en un tono más contenido.
El PSOE de Castilla y León también ha rechazado con contundencia la nueva financiación al considerarla "insuficiente e injusta" con la comunidad según expresó el secretario autonómico Carlos Martínez.
Desde Ferraz, en cambio, se afanan en defender el nuevo modelo. Un modelo que ya saben traerá consecuencias en las próximas citas electorales. Negativas para los candidatos 'sanchistas', claro está.