Terremoto político
Gallardo dinamita su futuro político: deja el escaño, pierde el aforamiento y se expone a la Justicia
La inesperada renuncia de Miguel Ángel Gallardo al acta de diputado le deja sin aforamiento y reabre el foco político y judicial en Extremadura.

El candidato a la presidencia de Extremadura por el PSOE, Miguel Ángel Gallardo.
Miguel Ángel Gallardo ha anunciado la entrega de su acta como diputado de la Junta de Extremadura. El exsecretario general del PSOE en la región ha comunicado su decisión a través de una carta en la que señala que centrará su actividad en la preparación de su defensa en el juicio que deberá determinar su responsabilidad en relación con la presencia del hermano de Pedro Sánchez en la Administración autonómica.
Con esta decisión, se confirma que el denominado caso del hermano del presidente Pedro Sánchez, será juzgado conforme a lo previsto por la Audiencia Provincial de Badajoz, ya que ninguno de los once procesados mantiene la condición de aforado.
Adiós al escudo del aforamiento
La renuncia tiene una consecuencia inmediata: Gallardo deja de estar aforado y cualquier procedimiento judicial que le afecte pasará a ser instruido por la jurisdicción ordinaria. Hasta ahora, su condición de diputado autonómico trasladaba cualquier causa al Tribunal Superior de Justicia de Extremadura, una circunstancia duramente criticada por la oposición y que había alimentado la polémica política en las últimas semanas.
El gesto, interpretado por algunos sectores como una forma de asumir responsabilidades, llega en un contexto de máxima presión mediática y judicial, y supone un giro radical respecto a su posición mantenida tras las elecciones autonómicas.
El PSOE extremeño, en plena sacudida
La salida definitiva de Gallardo de la Asamblea profundiza la crisis del PSOE en Extremadura tras su peor resultado histórico en las urnas. La federación regional permanece bajo el control de una gestora mientras intenta recomponerse de la derrota y cerrar una etapa marcada por la pérdida de poder institucional y el desgaste interno.
Con este movimiento, Gallardo desaparece del primer plano parlamentario, pero no del foco público. Esta decisión como contundente, abre una nueva fase en su futuro personal y político.