El PNV, nuevo dolor de cabeza inesperado para Sánchez: Aitor Esteban se harta y lanza un serio aviso al estilo Junts
Los nacionalistas vascos elevan el tono y advierten que su apoyo en el Congreso no será el mismo si el Ejecutivo no cumple los acuerdos firmados sobre las transferencias pendientes a Euskadi. Sería otro aliado que Sánchez perdería, dejando aún más debilitada su mayoría parlamentaria.

Pedro Sánchez se despide de Aitor Esteban durante su última sesión como portavoz del PNV en el Congreso el 26 de marzo de 2025.
Cada vez más grietas empiezan a aparecer en la ya de por sí debilitada mayoría parlamentaria del Gobierno de Pedro Sánchez, especialmente tras la ruptura con Junts. Los independentistas catalanes retiraron su apoyo argumentando principalmente que el Ejecutivo no estaba cumpliendo con muchos puntos de lo pactado y ahora es el PNV el que amenaza con las mismas razones.
Los nacionalistas vascos, en voz de Aitor Esteban, han lanzado un serio aviso seguramente en busca de una reacción por parte del Gobierno: si no cumplen lo firmado en materia de transferencias a Euskadi, la relación política cambiará. Y con ella, evidentemente, lo que más valora Sánchez de esta relación: su apoyo parlamentario.
El presidente del PNV ha sido claro y directo. Si lo acordado no se materializa en la comisión mixta prevista para este viernes, “las relaciones” y la “actitud” de su partido hacia el Gobierno central “evidentemente van a cambiar”. Un mensaje que recuerda, casi punto por punto, a la estrategia empleada por Junts: apoyo condicionado y advertencias públicas ante cada incumplimiento hasta que la gota colmó el vaso.
Además, Esteban ha subrayado que el problema no es nuevo. Los traspasos pactados “se tenían que haber producido hace un mes” y, sin embargo, siguen sin cerrarse. Aunque ha reconocido que hay contactos diarios entre el Gobierno vasco y el central para acordar la transferencia de cinco competencias, la realidad es que, a día de hoy, el acuerdo sigue sin estar cerrado.
El líder jeltzale ha evitado adelantar escenarios, pero ha dejado claro que el PNV se atiene estrictamente a los acuerdos de investidura. “Si alguno no los cumple, tendrá que explicar por qué y luego cada uno actuaremos en consecuencia”, ha advertido, marcando una línea roja que hasta ahora su partido había evitado trazar de forma tan explícita.
El mensaje va dirigido directamente a La Moncloa. Esteban ha insistido en que no se puede esperar que el PNV mantenga una actitud “flexible” o “proactiva” si el Gobierno responde a acuerdos firmados y con plazos fijados con incumplimientos. Esa disposición al diálogo, ha dicho, tiene un límite y ese límite está cerca.
Aunque no ha querido concretar cómo afectará este cambio de postura al respaldo parlamentario de los diputados del PNV, sí ha dejado entrever que el clima político se enfriará de forma notable: “Probablemente habrá muchos temas en los que hablemos mucho menos”.
La incomodidad se extiende también al socialismo vasco
Esteban ha respondido a las declaraciones del dirigente del PSE-EE, Eneko Andueza, que durante la jornada ha restado importancia a las advertencias del Gobierno Vasco calificándolas de “escenificación habitual”. Según el presidente del PNV, Andueza “sabe perfectamente que esto no es un paripé” y que la diferencia con otras ocasiones es evidente.

El presidente del EBB del PNV, Aitor Esteban, y el secretario general del PSE-EE, Eneko Andueza.
Además, Esteban ha aprovechado para evidenciar otro problema recurrente en la relación con el Ejecutivo: la falta de interlocución real. Ha recordado que el Gobierno no consultó al PNV medidas como la bonificación del 100 % del IRPF a arrendadores ni el reciente decreto del escudo social, decisiones adoptadas —según ha criticado— a través de grandes decretos ómnibus y sin contar con sus socios.
Por todo ello el PNV puede convertirse en un nuevo dolor de cebeza para Sánchez. De hecho el aviso está lanzado y tiene fecha. Este viernes se sabrá cuál es la respuesta desde el Ejecutivo o si suma un nuevo socio descontento a una legislatura cada vez más condicionada por las exigencias territoriales.