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Pedro Sánchez amenaza: “No sólo queremos acabar la Legislatura, sino continuar”

En una entrevista en La Vanguardia, el presidente exhibe una fe inquebrantable en su proyecto mientras esquiva los datos y relativiza el desgaste político, la falta de apoyos, los casos de corrupción y las críticas a su gestión

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

El presidente del Gobierno, Pedro SánchezA. Perez Meca

Publicado por
Mariola López

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Pedro Sánchez ha vuelto a poner sobre la mesa su mantra preferido: no solo pretende agotar la legislatura hasta 2027, sino “trascenderla y continuar hasta entrada la década del 2030, si así lo quieren los españoles”. En una entrevista larga en La Vanguardia, el todavía presidente —en plena deriva parlamentaria y bajo el peso de múltiples escándalos y frentes abiertos— defendió que gobernar en minoría y sin presupuestos aprobados “no es una anomalía” y que ha supuesto construir “puentes, dialogar, negociar y acordar”. Aunque el hecho es que su Ejecutivo vive de presupuestos prorrogados y apoyos cada vez más frágiles, Sánchez insiste en que “eso ha tenido resultados tangibles”, atribuyendo a su gestión éxitos que nadie está viendo con claridad en la calle. 

Con la misma desfachatez con la que evade responsabilidades, Sánchez dedicó buena parte de la entrevista a advertir de una “posible involución” si el PP y Vox llegaran al Gobierno, calificando a los populares de haber “blanqueado a la extrema derecha” y acusando a sus adversarios de trasladar sus postulados al debate público. “El PP y la prensa conservadora de Madrid han blanqueado a la extrema derecha”, dijo, antes de descalificar a Vox como “la voz de su amo” por su supuesta falta de respuesta ante crisis internacionales como Venezuela o Groenlandia. El presidente se presenta así como un Cruzado de la moralidad pública, sin que todos los datos electorales y encuestas —que lo sitúan claramente por detrás de sus rivales, salvo el inefable CIS de Tezanos— respalden ese relato.

Mientras evita responder con datos concretos sobre el descenso de apoyo, Sánchez puso en marcha la retórica de siempre: “la polarización no beneficia a nadie” y él es un pacificador que “no insulta ni amenaza”. Pero en la misma entrevista vuelve a caer en la polarización al etiquetar a sus críticos como extremistas e involucionistas, algo difícil de conciliar con su pretendida búsqueda de “serenidad” en el debate público.

El capítulo de la entrevista dedicado a la corrupción fue, si cabe, aún más revelador de su desconexión con la realidad política. Ante la pregunta directa sobre los escándalos de Ábalos, Santos Cerdán, su esposa y su hermano, el presidente respondió con un mantra: “Hemos cometido errores, pero… hay más aciertos que errores”, y apeló a que “la Justicia haga justicia”, defendiendo la inocencia de sus allegados y prometiendo recurrir si fuera necesario.

Sobre la financiación autonómica pactada con ERC, Sánchez aseguró que “ninguna comunidad va a decir que no” y que el nuevo modelo fortalecerá los servicios públicos criticando, no podía ser de otro modo, a la Comunidad de Madrid, a la que acusó por enésima vez de "dumping fiscal".

Entre diagnósticos alarmistas sobre involuciones políticas, acusaciones hacia el PP y Vox, y una insistencia en su propia infalibilidad, Pedro Sánchez ha rubricado en La Vanguardia un retrato de su gestión mucho más complaciente consigo mismo de lo que reflejan cada vez más voces en España. La percepción mayoritaria en la sociedad es que el presidente sigue viviendo en una burbuja donde todo lo que hace “es por el bien del país”, pese a que la realidad política y social van por otro lado.

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