accidente de Adamuz

Óscar Puente pide tiempo, rehúye responsabilidades y descarta el error humano mientras la investigación sigue sin rumbo claro

El ministro de Transportes ha comparecido para dar explicaciones sobre el accidente ferroviario que dejó 43 fallecidos, insistiendo en que no “se va a esconder” y defendiendo que no existe un problema de inversión o mantenimiento en la red ferroviaria española. Ha reconocido que las evidencias encontradas complican aún más una investigación que sigue sin ofrecer respuestas claras.

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, comparece para dar explicaciones sobre el accidente de tren de Adamuz.Gustavo Valiente / Europa Press

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"No me voy a esconder". Ese ha sido uno de los mensajes que el ministro ministro de Transportes, Óscar Puente, ha querido trasladar durante su comparecencia para informar sobre cómo marcha la investigación del trágico accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), que costó la vida a 43 personas. Puente ha apelado en varias ocasiones a la “complejidad” del proceso, rechazando cualquier hipótesis preliminar y volviendo a blindar la gestión de su departamento, al tiempo que ha prometido "transparencia total" y ha insistido en que no se esconderá ante la presión pública.

Mientras las familias de las víctimas reclaman explicaciones y responsabilidades, el Gobierno mantiene una posición de cautela extrema con Pedro Sánchez delegando en Puente todas las explicaciones que apuntan a muchas posibles direcciones menos una: no existe un fallo estructural en la red ferroviaria española.

“No me voy a esconder”: su mensaje político en plena crisis

Uno de los ejes centrales de la intervención del ministro ha sido su voluntad de dar la cara. “No me voy a esconder, nunca ha sido mi estilo”, ha afirmado Puente, subrayando que su prioridad es garantizar “transparencia” y acompañamiento a los afectados. También ha asegurado que el Ejecutivo mantendrá el operativo de apoyo a las víctimas más allá de los primeros días y que no se olvidará de las familias en las semanas posteriores. Sin embargo, más allá de los compromisos verbales, no ha concretado nuevas medidas ni avances en la ivnestigación de lo sucedido aludiendo a su complejidad y el respeto a los investigadores.

Concretamente el encargado de Transportes ha defendido la falta de conclusiones alegando que el análisis del accidente es “complejo” y requiere una revisión “exhaustiva de todos los actores implicados”. Ha reprochado además las “especulaciones” públicas y mediáticas, afirmando de que adelantar hipótesis sería “precipitado y poco respetuoso” con las víctimas. Por otro lado, ha considerado "injustas" las críticas del PP hacia la información que el Gobierno está trasladando sobre el accidente, afirmando que va a "entrar al trapo lo menos posible".

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente (c), junto al director de Tráfico de Adif, Ángel García de la Bandera (d), y al director de Operaciones de Renfe, José Alfonso Gálvez.Gustavo Valiente / Europa Press

Las marcas en los trenes tras el accidente

Uno de los elementos más relevantes revelados por Puente durante la jornada ha sido el de la detección de marcas en varios convoyes que circularon antes del tren accidentado. Según ha explicado, se han encontrado “pequeños mordiscos” de entre uno y dos centímetros de espesor en los bogies de los cinco primeros vagones del tren siniestrado, así como señales similares en tres trenes anteriores de la operadora Iryo. 

El problema, ha admitido, es que estas marcas aparecen en el lado contrario al detectado en el Alvia accidentado, lo que añade confusión al origen del siniestro. El propio ministro ha reconocido que esta circunstancia dificulta establecer una causa clara y que “no es sencillo saber con exactitud si ese es el motivo del accidente”.

Aunque ha evitado señalar directamente a la infraestructura ferroviaria, Puente sí ha reconocido que las marcas halladas podrían estar relacionadas con el accidente. “Es una posibilidad innegable”, ha afirmado, aunque matizando que no se puede construir un diagnóstico basándose en una única prueba.

También ha sido preguntado por los testimonios de pasajeros que aseguran que no hubo choque entre los dos trenes, sino que el Iryo sufrió sacudidas, pasó el Alvia a gran velocidad, se rozaron y acabaron desequilibrándose. Tanto él como el director de operaciones de Adif, Ángel García de la Bandera, han defendido que el choque sí se produjo, argumentando que pudo no ser perceptible en todo el convoy debido a la distancia entre los vagones implicados.

Defensa cerrada del sistema ferroviario y rechazo a la falta de inversión

Puente también ha utilizado la comparecencia para blindar la imagen de la red ferroviaria española e intentar lanzar un mensaje: es segura. Como desde el primer momento de la tragedia, ha rechazado que el accidente tenga relación con falta de mantenimiento o inversión y ha calificado el sistema como “referente en el mundo”.

Para ello se ha apoyado en que la vía donde se produjo el siniestro había sido renovada recientemente y que había pasado cuatro inspecciones en apenas tres meses. Inspecciones que han sido concretadas por el director de Tráfico de Adif:

  • 13 de octubre de 2025 se hizo una auscultación geométrica de lla vía
  • 5 de noviembre inspección visual a pie
  • Un mes después auscultación dinámica en la que se analizan las aceleraciones que pueden detectar baches o defectos en la vía
  • 7 de enero de 2026 revisión completa
  • Según Adif, no se detectó ningun fallo que a priori evidencie una relacion con el accidente.

Además, defendió que Adif cumple los protocolos europeos y que los estándares de control son de los más elevados del continente. “No estamos ante un problema de falta de inversión”, ha insistido Puente a pesar de que la tragedia ha reabierto el debate público sobre el estado real de la red.

El factor humano, descartado

Uno de los pocos aspectos en los que el ministro sí fue categórico fue en el descarte del error humano. Puente ha asegurado que “el factor humano no ha tenido ninguna incidencia” y que, por el momento, es “la única causa que se ha podido descartar”. En gran parte debido al estado del carril tras el siniestro, señalando que “ha saltado por los aires” y que se trata de “una rotura tremenda”.

Otro elemento relevante es la localización de una pieza del eje del tren, llamado bogie, hallada el lunes posterior al accidente en un arroyo cercano a la zona del siniestro. Se ha criticado el hecho de que no esté perimetrado o que no se haya informado hasta que fue fotografiado por la agencia Reuters. Según Puente, los ivnestigadores lo encontraron al día siguiente, analizaron la pieza, recogieron lo necesario y no lo han movido de allí ni lo han perimetrado porque pesa alrededor de 10 toneladas y "nadie se lo va a llevar debajo del brazo".

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Mientras Óscar Puente defiende que el estado de la red es óptimo y no ha sido el motivo del trágico siniestro, la investigación avanza lentamente y los familiares de las víctimas siguen esperando respuestas claras sobre qué falló y quién asumirá responsabilidades.