accidente ferroviario en adamuz

Superviviente del Iryo desvela un detalle sorprendente sobre el accidente de Adamuz: hasta casi dos horas después no supieron nada del Alvia

Augusto Zunzunegui, sentado en las primeras filas del coche 5 del Iryo accidentado, ha contado su experiencia a Carlos Alsina, desde el caos posterior al accidente hasta el momento en que, según su relato, se enteró que había otro tren, el Alvia, implicado y en peor estado.

Con el paso de los días, más allá de despejar dudas sobre el trágico accidente ferroviario en Adamuz en el que han fallecido, por el momento, 45 personas, siguen surgiendo dudas a raíz de los testimonios de los pasajeros. El último el de Augusto Zunzunegui, viajero del Iryo, que ha sido entrevistado por Carlos Alsina y ha dejado varias informaciones clave.

Según ha contado en Onda Cero, durante cerca de dos horas no supo oficialmente que había otro convoy destrozado a escasos 700 metros. Ese es el dato que ahora pone el foco sobre la respuesta inicial tras el accidente ferroviario de Adamuz. Augusto iba sentado en las primeras filas del coche 5 del Iryo, el primero que comenzó a descarrilar. Su testimonio ofrece una reconstrucción cruda de los primeros instantes del siniestro y de lo que ocurrió después.

“Lo primero que notamos fue un golpe metálico brutal por debajo, un golpe seco, como si nos diera algo por debajo del tren”, recuerda. A continuación, el vagón empezó a sacudirse violentamente. “Se mueve, empieza a traquetear y a ir de un lado a otro”.

En ese momento, Augusto solo pensó en proteger a su familia. “Intento cubrir a mi hija, que estaba a mi lado, y aviso a mis otros hijos y a mi mujer para que se taparan la cabeza. Ahí eres consciente de que has descarrilado”, relata. Mientras el convoy se desplazaba sin control, otro tren —el Alvia— se cruzaba en su trayectoria. Desde su vagón, sin embargo, no fueron plenamente conscientes del choque entre ambos convoyes.

“Solo escuchábamos un ruido horrible y notábamos cómo el tren se movía como si fuera de papel. Si el conductor no se dio cuenta, lo veo normal”Augusto, superviviente del Iryo en Adamuz

El movimiento era tan violento que llegó a pensar que el tren iba a volcar: “Era algo antinatural, como saltando encima de la vía. Se movía tanto que pensé: ‘se acabó todo, vamos a volcar y que sea lo que Dios quiera’”.

El detalle que levanta sospechas sobre cuando supo que había otro tren siniestrado

Según su relato, el Iryo se detuvo a las 19:45 horas, momento que coincide con la información propocionada por Adif. Ese dato lo tiene claro porque, justo entonces, su mujer llamó al 112 para alertar de lo ocurrido. “Desde el coche 6 se oía pedir médico y ayuda. La tripulación vino enseguida y transmitió una calma espectacular”, subraya. “La ambulancia aparece a las 20:15. Hasta entonces no llega ningún vehículo de emergencia”, señala. A partir de ese momento comienzan las tareas de primeros auxilios y evacuación de pasajeros.

Mientras se desarrollaban esas labores, los viajeros del Iryo no sabían que el otro tren había descarrilado ni que su situación era incluso más grave. “No éramos conscientes de que había otro convoy. Pasó cuando estábamos traqueteando, pero no supimos que había golpeado ni que había descarrilado”, afirma.

Según su versión, no fue hasta pasadas las 21:30, casi dos horas después, cuando se tuvo constancia real de la magnitud del segundo accidente. “Hasta las 21:30 o 21:45 no aparece una persona caminando por la vía pidiendo ayuda”, relata. Ese momento marcó un punto de inflexión. Augusto recuerda cómo uno de los tripulantes, que hasta entonces había tenido una actuación “ejemplar” dentro del tren, se subió encima de uno de los vagones para alertar de la situación. “Sube al coche 8 y empieza a gritar que hacen falta médicos y que hay otro tren que está peor que nosotros. En ese momento es cuando las autoridades empiezan a correr por la vía hacia el Alvia, que estaba lejos”.

La persona que dio la voz de alarma, según le explicaron después, sería un pasajero del Alvia. Había decidido caminar hacia las luces de emergencia al no entender por qué nadie acudía a su posición. “Decía: ‘Yo veía las luces a lo lejos y pensaba, ¿por qué no vienen?’. Por eso decidió andar hasta allí”, cuenta Augusto.

Para el superviviente, este episodio resume el desconcierto vivido durante las primeras horas tras el choque: “Me sigue sorprendiendo que dos horas después nadie supiera que el otro tren estaba ahí”.

El golpe bajo el vagón 5

Además de los tiempos de respuesta, Augusto ha querido llamar la atención de los investigadores sobre un detalle técnico que considera relevante: el fuerte impacto que sintió bajo el coche 5, el primero en descarrilar. Por ello acudió a la Guardia Civil. “Se están centrando en el coche 6, pero yo iba en el 5 y creo que mirando nuestro vagón podrían encontrar algo más”, explica.

Su testimonio se suma ahora al debate abierto sobre las causas del accidente y la gestión inicial de la emergencia. Un relato que, eso sí, puede no ser exacto con las horas, ya que en momentos de tensión como este los espacios de tiempo pueden ser inexactos, aunque, en este caso, Augusto habla de horas muy concretas y de forma segura. Más allá de la exactitud, parece que el Alvia fue atendido después del Iryo y que