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Albares culpa al PP de un bloqueo inexistente para tapar el fracaso del Gobierno en Europa con el catalán, euskera y gallego

El Gobierno vuelve a recurrir al enemigo interno para justificar su fracaso en Bruselas. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, acusa al Partido Popular de boicotear en la Unión Europea la oficialidad del catalán, euskera y gallego, una promesa nacida del pacto de investidura con Junts que sigue sin apoyos suficientes fuera de España.

El ministro de Asuntos Exteriores, José  Manuel Albares en su intervención en el Pleno extraordinario

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares en su intervención en el Pleno extraordinario

Luis Sordo
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Cuando no hay avances, hay culpables. Y, como ya es costumbre en el Gobierno de Pedro Sánchez, el señalado vuelve a ser el Partido Popular. Albares ha asegurado que si las lenguas cooficiales no son ya oficiales en la Unión Europea es por el “esfuerzo irresponsable” del PP, al que acusa de maniobrar con socios europeos para impedir la unanimidad necesaria.

Una acusación de enorme gravedad que el ministro lanza sin aportar pruebas concretas y que tiene más de cortina de humo que de explicación diplomática. Porque la realidad es incómoda: el Gobierno no ha logrado convencer a los Veintisiete de una medida que genera dudas jurídicas, económicas y políticas.

Una promesa impuesta por Junts

La solicitud para hacer oficiales el catalán, el euskera y el gallego no nació de una demanda europea ni de una prioridad diplomática. Surgió en agosto de 2023 como parte del precio exigido por Junts para investir a Sánchez. Desde entonces, el Ejecutivo intenta vender la operación como una cuestión de “justicia” y “no discriminación”, aunque en Bruselas nadie parece compartir ese entusiasmo.

Albares insiste en que “ningún Estado se opone”, pero admite que varios piden “más tiempo”. Traducido: no hay consenso. Y sin unanimidad, no hay decisión posible. Un detalle que el ministro prefiere minimizar mientras culpa al PP de difundir “bulos” entre gobiernos europeos.

El relato frente a la realidad

“El único motivo por el cual el euskera todavía no es oficial en la UE es el esfuerzo absurdo y alocado del Partido Popular”, ha llegado a afirmar Albares, elevando el tono hasta el terreno del mitin. Una afirmación que ignora deliberadamente que la UE no funciona a golpe de consignas ni de acuerdos internos españoles.

La oficialidad de nuevas lenguas implica costes millonarios en traducción e interpretación y abre un precedente que varios países temen por sus propias minorías lingüísticas. De todo eso, ni una palabra. Para el ministro, el problema no está en Bruselas, sino en Génova.

Lecciones de constitucionalismo

Especialmente llamativo resulta que Albares acuse al PP de actuar contra la Constitución, cuando el Gobierno se sostiene sobre partidos que cuestionan abiertamente el orden constitucional y la unidad nacional. El ministro recuerda que las lenguas cooficiales se usan en el Congreso y el Senado, pero evita explicar por qué ese argumento debería obligar a la UE a asumir una decisión política interna.

Como en otras ocasiones, el Ejecutivo se refugia en la promesa de que todo es “cuestión de tiempo”. Una muletilla ya conocida para disfrazar la falta de resultados. “Con su ayuda o sin su ayuda, lo único que pueden hacer es retrasarlo”, advierte Albares, en una mezcla de resignación y amenaza.

Normalidad institucional y bronca exportada

En paralelo, el ministro ha enmarcado en la “normalidad” el encuentro entre Sánchez y el lehendakari Imanol Pradales, otro gesto más dentro de una estrategia basada en satisfacer a los socios territoriales mientras se internacionaliza la bronca política española.

La realidad, sin embargo, es mucho menos épica: no hay lenguas nuevas oficiales en Europa, no hay unanimidad y no hay avances tangibles. Solo un Gobierno que, ante la falta de resultados, prefiere señalar al PP antes que asumir que su promesa estrella sigue empantanada en Bruselas.

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