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El PNV se planta y acusa al Gobierno de “trilerismo político”: “No tiene mayoría ni carta blanca”
El PNV ha elevado la presión sobre el Gobierno al acusarlo de practicar “trilerismo político” y recordarle que no tiene ni mayoría parlamentaria ni “carta blanca” para imponer su agenda, tras el fracaso del decreto ómnibus en el Congreso.
El PNV ha decidido subir el tono y marcar territorio frente al Ejecutivo. Su portavoz en el Congreso, Maribel Vaquero, se ha declarado abiertamente “harta” de lo que define como “trilerismo político” del Gobierno y le ha lanzado una advertencia clara: está en minoría parlamentaria y no puede actuar como si tuviera una mayoría absoluta que no existe.
Desde la sala de prensa del Congreso de los Diputados, Vaquero ha cargado contra una forma de negociar que, a su juicio, “lleva al límite todas las negociaciones y solo perjudica a la ciudadanía”. Un mensaje con destinatario directo en el Gobierno de coalición, al que reprocha negociar “a espaldas del Congreso” y en función del “oportunismo político”.
El aviso tras el fiasco del decreto ómnibus
La portavoz nacionalista ha puesto el foco en lo ocurrido esta semana en el Pleno, donde el decreto ley ómnibus —que incluía el llamado escudo social y la subida de las pensiones— fue rechazado, mientras que el decreto de ayudas al transporte sí salió adelante. Para el PNV, la lección es evidente: mezclarlo todo en un mismo paquete legislativo es una temeridad política.
“Lo de ayer no puede volver a repetirse”, ha sentenciado Vaquero, recordando al Ejecutivo que “está en minoría y no tiene carta blanca para todo”, aunque “por su forma de negociar parece que se le olvida”. Y ha dejado claro que esa manera de actuar “no es válida en política y mucho menos con el PNV”.
Pensiones y SMI no son una ruleta rusa
Vaquero ha reconocido que con el decreto de transportes sí hubo interlocución y que el Gobierno atendió las demandas del PNV, como la interoperabilidad de los títulos. Justo lo contrario de lo ocurrido con el decreto ómnibus, donde el Ejecutivo “empeñó en meter todas las medidas sociales habidas y por haber”, aun sabiendo que no todas contaban con apoyos suficientes.
“No se puede jugar a la ruleta rusa con medidas tan importantes”, ha advertido, en referencia directa a las pensiones o la subida del salario mínimo. El mensaje es inequívoco: si el Gobierno quiere que estas iniciativas salgan adelante, debe presentarlas sin mezclar asuntos que generan rechazo. Y ha dejado en el aire una pregunta incómoda: si no se convalidan, “¿de quién va a ser la responsabilidad?”.
Migración, vivienda y sanidad: la agenda del PNV
De cara al nuevo periodo de sesiones, el PNV se presenta como un socio “propositivo”, pero exigente. En inmigración, tras la regularización pactada por el Gobierno con Podemos, Vaquero reclama un plan integral y una política coordinada entre administraciones para lograr una inmigración “ordenada”.
En vivienda, la crítica ha sido especialmente dura: basta de “tiritas” y de medidas coyunturales con aroma populista. “Con una tirita no se puede tapar una grieta”, ha resumido, denunciando que se generan nuevas vulnerabilidades —como las de los pequeños propietarios— mientras se intenta corregir otras.
La portavoz también ha alertado de la falta de médicos y ha exigido al Ministerio de Sanidad que escuche a las comunidades antes de firmar acuerdos como el Estatuto Marco. En seguridad, ha pedido más medios para afrontar la multirreincidencia y que la Ertzaintza sea reconocida como policía integral también en ciberseguridad.
Ultimátum político
El mensaje final del PNV es tan simple como incómodo para el Gobierno: sin mayoría, no hay cheques en blanco. Y si el Ejecutivo insiste en el “trilerismo político”, se arriesga a que sus propias apuestas legislativas vuelvan a saltar por los aires en el Congreso.