Una iglesia cismática polaca ofrece refugio a las exmonjas de Belorado y propone crear una misión en España
Las exclarisas de Belorado, a punto de ser desalojadas del monasterio de La Bretonera y con su futuro en Orduña y Derio aún incierto, han recibido una inesperada propuesta de integración por parte de la Iglesia Católica Nacional Polaca (PNKK), un grupo tradicionalista no en comunión con Roma.

Monjas de Belorado.
Las antiguas monjas cismáticas de Belorado se encuentran en un momento crítico: a escasos días de tener que abandonar el monasterio de La Bretonera y con la situación de los conventos de Orduña y Derio todavía sin resolver de forma definitiva. En un intento por evitar quedar sin techo ni comunidad, lanzaron hace apenas unos días un llamamiento urgente a través de internet solicitando la cesión o ayuda para encontrar un convento donde poder proseguir con su “misión”.
El eco de esa llamada ha sido, hasta el momento, muy limitado: apenas una treintena de mensajes en total. Entre ellos destaca la carta enviada por monseñor Artur Jan Sitko, Vicario General para Alemania de la Iglesia Católica Nacional Polaca en la República de Polonia (PNKK), una denominación tradicionalista surgida a finales del siglo XIX entre inmigrantes polacos en Estados Unidos y Canadá.
Esta iglesia, que no mantiene comunión con Roma aunque sí pertenece al Consejo Mundial de las Iglesias, les propone incorporarse en plena comunión a su estructura y, de paso, sentar las bases de su presencia en España. Tal y como recoge la misiva: “La creación de una Misión en España: Bajo el amparo de la PNKK w RP, su comunidad podría constituirse como la piedra angular de nuestra presencia en España”.
En la carta, monseñor Sitko se dirige a ellas “con profunda humildad y respeto, habiendo conocido su valiente testimonio de fe y su anhelo de servir al Señor en la vida contemplativa”. La PNKK, fundada en 1897 y conocida por su lema “Trabajo, Lucha, Verdad. ¡Venceremos!” y por celebrar su liturgia en polaco, se separó de Roma principalmente por motivos de autonomía administrativa y cultural.
El vicario general defiende que su iglesia “custodia con fidelidad la tradición del primer milenio, manteniendo la validez de la sucesión apostólica y la riqueza de la liturgia, a la vez que valora la autonomía y la identidad de las comunidades locales”. Además, muestra comprensión hacia “las dificultades que enfrentan las comunidades que desean preservar la integridad de su carisma en los tiempos actuales”.
La propuesta concreta incluye “protección y autonomía”, con la promesa de “cuidado pastoral y protección canónica, respetando íntegramente su carisma monástico, sus constituciones y su forma de vida consagrada”, así como “un marco jurídico y espiritual sólido para que su convento no solo sea un deseo, sino una realidad estable y bendecida”.
El escrito concluye con una invitación abierta al diálogo: “Sería para nosotros un honor iniciar un diálogo fraterno para explorar cómo podemos caminar juntos hacia la mayor gloria de Dios. Quedo a su entera disposición para una reunión virtual o personal”.
Hasta el momento, las exmonjas de Belorado no han hecho público si han respondido o valorado la oferta de la PNKK. La carta representa, no obstante, una de las pocas respuestas concretas que han recibido desde que hicieron público su llamamiento en los primeros días de febrero de 2026, en medio de un proceso de desalojo que sigue su curso judicial y de una situación congregacional cada vez más complicada.