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Un vecino de Grazalema en las calles de la localidad gaditana, inundada tras el paso de la borrasca 'Leonardo'.

Geólogo explica por qué "tiembla" Grazalema y qué está pasando bajo tierra tras el temporal: ¿hay riesgo de terremoto?

Las lluvias no solo han inundado ríos y carreteras en Andalucía. En la sierra de Grazalema, el agua ha despertado algo más profundo: ruidos, vibraciones y una inquietud que ha obligado a evacuar el municipio. ¿Qué está ocurriendo bajo la roca que sostiene al pueblo? El geólogo Nahúm Méndez nos da respuestas.

Alejandro Ibáñez
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La sucesión de temporales que azota Andalucía (tras 'Leonardo' llega en los próximos días 'Marta') ha elevado la preocupación a niveles máximos en los últimos días. Inundaciones, desprendimientos y evacuaciones se suceden mientras nuevas borrascas entran por el sur peninsular. Pero en la Sierra de Grazalema, además del agua, hay otro elemento que ha disparado la alarma: sonidos profundos y temblores que los vecinos describen como “extraños” y “desconcertantes”.

Recordemos que dentro de los más de 10.000 desalojados en toda la región, la localidad gaditana de Grazalema ha tenido que ser evacuada de forma preventiva en su totalidad ante una situación compleja, en la que no solo interviene la meteorología, sino también la propia estructura geológica del terreno. Para entender qué está pasando bajo los pies de los vecinos, el geólogo y divulgador Nahúm Méndez ofrece claves fundamentales.

El papel del agua en el subsuelo

“La cantidad de agua que está cayendo se infiltra por el subsuelo y tiene una afectación directa sobre las rocas”, explica Méndez. No se trata de un terreno cualquiera, tal y como explica este experto en su entrevista para ESdiario TV: la Sierra de Grazalema funciona como un enorme acuífero natural, lleno de poros y conductos interconectados que transmiten el agua con facilidad.

Según el geólogo, los ruidos pueden tener varios orígenes simultáneos. Uno de ellos es superficial: “Cuando el agua forma escorrentía, arrastra sedimentos y rocas. Esa fricción puede generar vibraciones que se transmiten al entorno y que la población puede percibir”.

Calle convertida en río en la localidad gaditana de Grazalema tras el paso de la borrasca Leonardo, a 4 de febrero de 2026.

Calle convertida en río en la localidad gaditana de Grazalema tras el paso de la borrasca Leonardo, a 4 de febrero de 2026.Joaquín Corchero / Europa Press

Cavidades, aire y sonidos subterráneos

Pero el fenómeno más llamativo ocurre bajo tierra. “El agua, una vez entra en el interior, se mueve por conductos que también contienen aire. Ese movimiento puede generar burbujas que estallan o hacer que las cavidades retumben”, detalla Méndez. El resultado son ruidos graves y temblores que, aunque inquietantes, no siempre implican un peligro inmediato.

A esto se suma un tercer factor aún más técnico: la hidrosismicidad. “Las rocas están sometidas a una presión interna mayor porque sus poros, que normalmente están vacíos, ahora están llenos de agua. Eso facilita pequeñas fracturas o el deslizamiento de fallas ya existentes”, señala el geólogo. Esa liberación de energía “la percibimos a veces como vibración, otras como ruido y otras como ambas cosas a la vez”. No obstante, insiste en que se trata de procesos de muy pequeña escala.

¿Riesgo real de terremotos?

La palabra “terremoto” ha generado alarma entre los vecinos, pero Méndez es claro: “Los movimientos sísmicos asociados a lluvias copiosas suelen ser de magnitud muy baja. No tenemos que tener miedo a grandes terremotos por este motivo”.

El verdadero peligro, advierte, está en otros fenómenos más inmediatos: “Los deslizamientos y la caída de rocas sí suponen un riesgo real para la vida”. Ejemplos recientes, como el desprendimiento ocurrido en Ubrique, demuestran que estos episodios pueden producirse “en un segundo”. Además, las sierras de la zona están formadas por rocas relativamente solubles, lo que abre la puerta a procesos de subsidencia: “Alguna cavidad puede perder estabilidad, hundirse el terreno y afectar a viviendas o infraestructuras”.

Desprendimientos en una de las vías de acceso a la localidad gaditana de Grazalema tras el paso de la borrasca Leonardo, a 4 de febrero de 2026.

Desprendimientos en una de las vías de acceso a la localidad gaditana de Grazalema tras el paso de la borrasca Leonardo, a 4 de febrero de 2026.Joaquin Corchero / Europa Press

Más allá de Grazalema, la concatenación de borrascas aumenta el riesgo geológico en amplias zonas de Andalucía. “Cuanto más tiempo llueva y de manera más copiosa, mayor es el riesgo de deslizamientos y caídas de rocas”, subraya Méndez. Por eso recomienda estar atentos a cualquier movimiento de ladera y limitar la circulación por zonas sensibles. “Es un peligro que sabemos que puede ocurrir, pero no podemos predecir cuándo se va a desencadenar. Y estos temporales lo que hacen es aumentar ese riesgo”.

Evacuar, una decisión acertada

Ante este escenario, el geólogo no duda en respaldar las decisiones de evacuación. “El principio de precaución tiene que ser lo primero. Las vidas de las personas son lo fundamental”, afirma con rotundidad. Aunque en los próximos meses se tendrá “una imagen mucho más completa de lo que está pasando”, Méndez lo resume con claridad: “Aunque esperemos que no pase nada, lo primero siempre es salvaguardar a las personas”.

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