homofobia

Echenique recula con su homofobia contra Vox y queda más en ridículo: "La culpa es de la sociedad"

El dirigente de Podemos borra el comentario homófobo y pide disculpas a su manera intentando echar la culpa a los demás: señala a la educación en una sociedad machista y homófoba según él

El dirigente de Podemos, Pablo Echenique

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Primero dispara. Luego borra. Y después se explica… echando la culpa a la sociedad. Así ha sido la secuencia del último esperpento de Pablo Echenique, que tras desatar una tormenta por un tuit en el que vinculaba a Vox con el sexo anal para ridiculizar a sus votantes, ha terminado pidiendo disculpas en televisión. El problema es que su rectificación ha generado casi más sonrojo que el mensaje original. El tuit fue considerado homófobo tanto por dirigentes de derechas como de izquierdas. La crítica no era menor: utilizar una práctica sexual como arma arrojadiza para desacreditar al adversario político no encaja precisamente con el discurso inclusivo que el propio exportavoz de Podemos y su espacio político dicen defender.

Ante la presión, el dirigente de Podemos optó por borrar el mensaje y comparecer en el programa Todo es mentira de Cuatro para disculparse. Pero la explicación sorprendió más: “Lo borro y me disculpo con la gente a la que le haya molestado, porque yo he sido educado, yo como todos, en una sociedad machista, y también homófoba, y entonces puede ser que yo tenga tics y seguramente los tengo”, afirmó Echenique. En otras palabras: no era él, era la educación recibida. No era su responsabilidad individual, sino el contexto social. Una tesis que pretendía sonar reflexiva y terminó pareciendo una coartada ridícula. Porque asumir que uno arrastra “tics” culturales puede ser un ejercicio de autocrítica. Pero utilizarlo como explicación principal después de haber sido señalado por un comentario homófobo concreto suena, para muchos, a desplazamiento de culpa.

En el mismo plató de Todo es mentira, Risto Mejide no dejó pasar la oportunidad de apretar. “¿Estás buscando un refugio en la educación para intentar disculparte?”, le lanzó al exportavoz de Podemos. Y remató con una pregunta que dejó al exdiputado en un terreno incómodo: “Tú te estás disculpando y dices que es fruto de tu educación… ¿cuál es la conclusión errónea a la que tú has llegado?”. La cuestión era clave: si el comentario homófobo fue incorrecto, ¿qué idea concreta era equivocada? ¿Dónde estuvo el error? Pablo Echenique habló de “tics” homófobos, de condicionamientos sociales, de un entorno cultural. Pero evitó concretar la reflexión política de fondo.

El episodio homófobo del dirigente de Podemos tiene un componente simbólico difícil de ignorar. Durante años, el espacio político de Echenique ha construido parte de su discurso sobre la denuncia del machismo estructural y la homofobia social, siempre de los demás y en especial de la derecha, a la que califican de homófoba y machista. Por eso el desliz tiene mayor impacto: quien se presenta como vigilante moral no puede permitirse frivolidades con doble fondo. En política, pedir perdón, si se hace con claridad, puede cerrar una crisis. Si se hace señalando al entorno, suele abrir otra. Y en este caso, Echenique ha pasado del tuit polémico a una disculpa ridícula que, lejos de apagar el incendio, ha dejado la impresión de que el problema es él mismo y que lo verdaderos homófobos no están en Vox, sino en la izquierda radical.

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