Terremoto en Interior: el director de la Policía reúne a todos los mandos tras la querella por acoso sexual contra el “número dos”
Interior intenta apagar el incendio tras la dimisión del ‘número dos’, mientras Marlaska admite su “decepción” y la cúpula policial se blinda ante el golpe judicial.

Archivo - El director general de la Policía, Francisco Pardo Piqueras, preside el acto del Día de la Policía de la Jefatura Superior de Madrid, en el Recinto Ferial IFEMA
La cúpula de la Policía Nacional se mueve a contrarreloj para contener una crisis de mando inédita en los últimos años. El director general, Francisco Pardo Piqueras, ha citado este miércoles a todos los mandos en una reunión de la Junta de Gobierno en la sede de la Dirección General de la Policía, después de conocerse la querella y la citación judicial del director adjunto operativo (DAO) —el puesto de “número dos” del cuerpo— por un presunto caso de acoso sexual a una subordinada.
La convocatoria llega en menos de 24 horas desde que trascendiera el procedimiento, según fuentes conocedoras del encuentro citadas por Europa Press. Un movimiento que, en la práctica, busca mandar un mensaje interno: control de daños, disciplina y cierre de filas en un momento en el que la cadena de mando queda golpeada en su misma cúspide.
Dimisión del DAO y una crisis que estalla en el peor momento
El ya exDAO, José Ángel González, ocupaba el cargo desde 2018, coincidiendo con la llegada de Fernando Grande-Marlaska al Ministerio del Interior (España). La querella y la citación judicial por presunto acoso sexual —hechos que, según la información disponible, se remontan a abril de 2025— han precipitado su salida y han abierto una grieta que no se tapa solo con un relevo.
En paralelo, el ministro ha admitido públicamente su “decepción” con el DAO y ha negado que existiera encubrimiento. Y ha ido un paso más allá: asegura que dimitiría si la víctima considera que ha estado desprotegida o que él personalmente “le ha fallado”. Un listón político que eleva la tensión: si el asunto escala, la crisis ya no sería solo policial, sino directamente gubernamental.
Una reunión para contener la hemorragia: qué significa “citar a todos los mandos”
Cuando el director general convoca a toda la estructura de mando, el mensaje suele ser doble:
- Interno: reforzar la obediencia, blindar el funcionamiento ordinario y evitar bandos en un momento de incertidumbre.
- Externo: demostrar que el cuerpo reacciona con rapidez ante un caso sensible que afecta a su cúpula, y que no hay vacío de autoridad.
Porque el puesto de DAO no es un cargo cualquiera: es el engranaje operativo que coordina el día a día, la presión de los servicios centrales y la interlocución con la política. Su caída, por la razón que sea, deja un hueco que se nota desde el minuto uno.
Marlaska se blinda… pero el foco no se apaga
En el plano político, el Gobierno intenta acotar el incendio al “comportamiento individual” y a la vía judicial. Pero la realidad es más incómoda: cuando la acusación se sitúa en la cima de un cuerpo armado del Estado, la pregunta que se instala es inevitable: ¿cómo se gestionó la denuncia desde el primer momento? ¿Qué se supo, quién lo supo y cuándo?
De ahí la frase del ministro: si la víctima se siente desprotegida, abre la puerta a asumir responsabilidades. La declaración pretende ser un cortafuegos, pero también actúa como un recordatorio de lo mucho que está en juego para el Ejecutivo de Pedro Sánchez: no solo una dimisión, sino la confianza en un ministerio especialmente expuesto.
Lo que se sabe y lo que queda por despejar
Confirmado por la información conocida:
- Hay querella y citación judicial contra el DAO por presunto acoso sexual.
- El DAO ha renunciado tras hacerse pública la situación.
- El director general convoca a todos los mandos en una reunión de Junta de Gobierno.
En el aire (y clave para lo que venga):
- El alcance exacto de la investigación judicial y su calendario.
- El detalle de los protocolos internos activados (o no) desde 2025.
- El nombre del sustituto y el diseño del nuevo equilibrio de poder en la cúpula.
Una crisis con dos relojes: el judicial y el político
A partir de ahora, Interior y la Policía juegan con dos tiempos distintos. El judicial, inevitablemente lento; y el político, que exige decisiones inmediatas, gestos contundentes y explicaciones. La reunión convocada por Pardo Piqueras es precisamente eso: gestión de crisis en tiempo real.
Y en esas situaciones, el peor enemigo no es el titular de hoy, sino el siguiente. Porque, aunque la justicia dirá la última palabra, el desgaste institucional empieza antes: en cuanto la duda sobre la cúpula se instala en el cuerpo… y en la calle.