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Vox tensa la cuerda con el PP: "Seguimos con la mano tendida, pero en Génova se ponen nerviosos"
Garriga reivindica el peso electoral de Vox y exige garantías para facilitar gobiernos autonómicos

El líder de Vox, Santiago Abascal, y el portavoz Ignacio Garriga.
Ignacio Garriga eleva la presión sobre el PP en plena negociación postelectoral. El secretario general de Vox asegura que no hay avances para la investidura en Extremadura y, al mismo tiempo, abre la puerta a iniciar conversaciones en Aragón. Con un discurso firme, reivindica el peso electoral de su partido y exige “garantías suficientes” para impulsar un cambio político real.
En declaraciones a los medios este jueves en Ripoll (Girona), el dirigente de Vox insistió en que su formación mantiene la “mano tendida”, pero dejó claro que no aceptará acuerdos que, a su juicio, supongan traicionar a sus votantes. Garriga subrayó que los resultados obtenidos en las recientes contiendas electorales evidencian un crecimiento del partido que, según afirmó, “parece que en Génova pone nervioso”.
En el caso de Extremadura, las negociaciones con el Partido Popular permanecen estancadas. Garriga instó a la presidenta en funciones, María Guardiola, a interpretar el mensaje de las urnas y aceptar que Vox debe tener un papel determinante en el Ejecutivo regional. “Vox debe tener las garantías suficientes para protagonizar ese cambio de políticas que prometió en su día la señora Guardiola y que no ejecutó”, sostuvo.
España
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Presión negociadora y exigencias programáticas
Mientras tanto, en Aragón el tono es distinto. Garriga aseguró que están “dispuestos a empezar a hablar” sobre la posible investidura del presidente en funciones, Jorge Azcón. Según explicó, Vox ya ha puesto sobre la mesa una serie de demandas que considera de “sentido común”: bajadas de impuestos, reducción del gasto político “superfluo e innecesario”, políticas para facilitar el acceso a la vivienda y el fin de lo que calificó como “inmigración masiva”.
El mensaje de Vox combina apertura al diálogo con firmeza en las condiciones. Garriga busca consolidar el peso institucional del partido tras su crecimiento electoral, presionando al PP para que asuma parte de su agenda si quiere asegurar la gobernabilidad en comunidades clave.