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(Foto de ARCHIVO)
(I-D) La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero; la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, y la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, durante el acto institucional ‘Nuestra constitución más longeva’, en el Congreso de los Diputados, a 17 de febrero de 2026, en Madrid (España). Los Reyes presiden la conmemoración de los 47 años de vigencia de la Carta Magna en la semana en la que el texto de 1978 superará en longevidad a la Constitución de 1876, convirtiéndose en la Norma Fundamental más duradera de la historia de España.

Eduardo Parra / Europa Press
17/2/2026

El ridículo de Yolanda Díaz en Instagram: convoca un directo para “responder dudas” y el silencio la deja en evidencia

La vicepresidenta convocó un directo para responder dudas sobre el salario mínimo, pero nadie preguntó nada y el silencio terminó convirtiendo la escena en viral.

Luis Sordo
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La vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, volvió a protagonizar una escena incómoda en redes sociales tras organizar un directo en Instagram para contestar preguntas de sus seguidores… y comprobar, en vivo y en directo, que no llegaba ni una sola.

“Vamos a empezar el directo y me podéis formalizar todas las preguntas que os interesen sobre el salario mínimo o aquellas otras cosas sobre las que tengáis interés”, arranca Díaz en el vídeo, que ella misma compartió posteriormente en sus perfiles. El problema es que, tras la invitación, se abre un minuto de silencio que en internet no perdona: gestos nerviosos, miradas fijas a la pantalla y una espera que se hace eterna.

La ministra de Trabajo aparece apoyando la barbilla en la mano, pendiente de una interacción que no se produce. Ni sobre salario mínimo, ni sobre economía social, ni sobre “cualquier otra cosa”: nada. La escena, grabada tal cual, muestra a Díaz intentando mantener la compostura mientras el directo avanza sin un solo comentario visible.

En un intento por reactivar la situación, cambia el tono y lanza un mensaje con cierto aire de súplica: “Hola a todos y a todas, animaos a hacernos preguntas”, dice, buscando respuesta. Pero el resultado es el mismo: silencio. Y, cuando ya el momento empieza a rozar lo bochornoso, la vicepresidenta mira hacia arriba, como buscando complicidad de su equipo, y decide tomar el mando para cortar la hemorragia: “Bueno, voy a ir yo diciendo algunas cosas, ¿vale?”.

El clip no tardó en ser rescatado por usuarios y cuentas de distinto signo, que lo convirtieron en viral precisamente por lo que muestra: una dirigente del Gobierno intentando vender cercanía y participación digital, pero quedándose sola ante la pantalla.

Otra semana, otro foco de polémica

El episodio llega, además, en una semana en la que Yolanda Díaz ya estaba en el centro del debate por sus declaraciones sobre el burka. En una comparecencia en La Moncloa, la líder de Sumar defendió que prohibir esta prenda “vulnera la Constitución”, aludiendo a los artículos 14 y 16 (igualdad ante la ley y libertad religiosa). Sus palabras —presentadas por ella como una defensa de derechos constitucionales— fueron leídas por muchos como una posición controvertida al tratarse de una prenda asociada, en numerosos casos, a la imposición familiar, religiosa o social sobre las mujeres.

Este fin de semana, además, la izquierda ha querido exhibir músculo con la presentación de una nueva coalición y una foto de unidad cuidadosamente preparada, pero la gran ausente fue precisamente Yolanda Díaz. Ni aparición pública, ni intervención, ni papel protagonista: la vicepresidenta se quedó fuera del acto, un vacío que en su propio espacio político muchos han leído como síntoma de pérdida de peso y de una figura cada vez más desdibujada en plena reconfiguración del bloque progresista

El “inclusivo” que no perdona

Y por si faltaba algo para completar el carrusel, Díaz también fue objeto de críticas estos días por un patinazo con el lenguaje inclusivo que circuló ampliamente en redes: “Los más débiles y las más débilas…”, un lapsus que volvió a alimentar la sensación de desconexión y de mensajes impostados.

En política, la imagen importa. Y en redes, todavía más. A Yolanda Díaz le bastó un minuto de silencio en Instagram para que la escena hablara por ella. Sin preguntas. Sin público. Y con el directo convertido en un meme antes incluso de que terminara.

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