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Mónica García, acorralada por un nuevo escándalo: la supuesta copia en el MIR le enfrenta más a los médicos

El número uno del examen es de una persona con expediente mediocre, con una posibilidad entre tres millones de sacar esa nota, y ha desatado la indignación del colectivo sanitario ante la falta de control en el examen

La ministra de Sanidad, Mónica GarcíaDiego Radames

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Cuando aún no se ha apagado el incendio por la huelga del estatuto marco, la ministra de Sanidad, Mónica García, se enfrenta a otro frente explosivo: la supuesta copia en el examen del MIR. La mejor nota de la convocatoria ha recaído en Elena Bianca Ciobanu, médica de 41 años procedente de Rumanía, que logró 188 respuestas netas. Un resultado histórico. El problema es que su expediente y su trayectoria anterior han desatado todo tipo de sospechas de copia y un debate sobre el poco control del Ministerio de Sanidad en una prueba tan importante.

Según los datos difundidos por profesionales del sector, la aspirante contaba con un expediente académico de 6 sobre 10, calificado como mediocre en términos competitivos para el MIR. Con ese historial, el resultado esperado estadísticamente rondaría las 90 netas. Alcanzar 188 en esas condiciones no es imposible, pero sí extraordinariamente improbable: menos de una posibilidad entre tres millones, según los cálculos que circulan en foros médicos. Para contextualizar: la probabilidad de que toque el Gordo de Navidad es mucho mayor, una entre cien mil. Las matemáticas no acusan, pero inquietan, y dejan a Mónica García con una nueva bomba en una gestión en el Ministerio de Sanidad muy cuestionada por la huelga de médicos.

A la anomalía estadística se suman testimonios de antiguos compañeros que, bajo anonimato, la describen como alguien “muy echada para adelante a la hora de copiarse” y que “normalmente la pillaban” durante la carrera. Son afirmaciones graves que, por ahora, se mueven en el terreno de la sospecha. ¿Ha habido copia? ¿O se trata de una campaña de descrédito fruto de la envidia ante un resultado excepcional? A día de hoy no existe prueba pública que invalide el examen, pero la sombra de la duda ya está instalada. Y cuando el proceso selectivo tan importante como el MIR que determina el futuro de miles de médicos queda cuestionado, el problema no es individual, es institucional, y del Ministerio de Sanidad de Mónica García.

El malestar médico con Mónica García no es nuevo. La negociación del estatuto marco ya había tensado al límite la relación entre el Ministerio de Sanidad y la inmensa mayoría del colectivo sanitario, y este episodio añade gasolina. Voces del sector exigen revisar a fondo el sistema de examen del MIR: pruebas completamente analógicas, prohibición total de dispositivos electrónicos, inhibidores de frecuencia en las sedes, controles más estrictos y expulsión inmediata ante cualquier irregularidad. “Lo que sea, pero hay que hacer algo”, resumen algunos facultativos. La percepción de que el MIR, uno de los sistemas selectivos más exigentes y prestigiosos de España, pueda ser vulnerable resulta inasumible para quienes han dedicado años a prepararlo. Una nueva bomba que debe resolver la líder de Más Madrid el tiempo que le quede en el Gobierno.

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