Sumar tira de “copia y pega”: rescata el mismo argumentario de Yolanda Díaz y lo presenta como si fuera novedad
Aina Vidal se ha subido este martes al atril del Congreso para celebrar otra vez el Estatuto del Becario… con el mismo libreto, los mismos ejemplos y hasta las mismas coletillas que leyó la vicepresidenta en noviembre. El problema: lo vendieron como “de ayer”. Otra vez.

(Foto de ARCHIVO) (I-D) La diputada de Sumar Aina Vidal; la portavoz de Sumar en el Congreso, Verónica Martínez; la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz y la portavoz de Compromís en el Congreso, Águeda Micó, ll
Sumar ha estrenado marzo con una escena ya vista. Muy vista. Este 3 de marzo de 2026, la portavoz parlamentaria Aina Vidal ha presumido de que el Estatuto del Becario está a punto de pasar por el Consejo de Ministros. El detalle incómodo es que ese “anuncio” suena demasiado familiar: Yolanda Díaz lo presentó prácticamente igual en noviembre de 2025, desde La Moncloa, tras el Consejo de Ministros.
Hasta ahí, podría quedarse en simple insistencia política: repetir un mensaje para que cale. Pero el episodio va más allá del déjà vu. Vidal no solo ha repetido el marco general: ha recuperado la misma batería de ofertas de prácticas que Díaz ya utilizó meses atrás para denunciar la precariedad. Mismas frases, mismas descripciones corporativas de “buen ambiente”, mismos guiños a “ambiente joven”, y la misma conclusión rematada con la misma etiqueta temporal.
El guion, de hecho, parece calcado: se describen anuncios de becarios con promesas vagas —“entorno dinámico”, “buen ambiente”, “alma”— y se traducen a un lenguaje más crudo: jornadas interminables, salario difuso, condiciones borrosas. La puesta en escena también coincide: lectura de ejemplos, juicio político inmediato y remate con el latiguillo que busca indignación rápida.
El truco del calendario
Lo que deja en evidencia el “reciclaje” no es solo la repetición, sino el intento de colarlo como actualidad. Porque si los ejemplos fueran realmente recientes, no tendría sentido que coincidan al milímetro con los de una comparecencia de meses atrás. Y si no son recientes, entonces no eran “de ayer”, por mucho que se repita la fórmula.
Aquí está la paradoja: o bien se trata de una casualidad estadísticamente difícil —que las mismas ofertas, con los mismos textos y el mismo enfoque, vuelvan a aparecer como si fueran nuevas— o bien Sumar ha optado por reutilizar el material como si el público no recordara la escena original.
Un partido sin mando… pero con libreto compartido
El capítulo adquiere un tono aún más llamativo por el contexto interno de la coalición. Díaz anunció hace tiempo que dejaba el liderazgo orgánico de Sumar y ha insistido en que no pretende volver a ponerse al frente. Sin embargo, lo ocurrido hoy sugiere otra cosa: aunque cambie el atril, el argumentario sigue siendo el mismo.
Y cuando una formación necesita “novedades” pero recurre al mismo texto meses después, el mensaje que se transmite no es solo que haya precariedad: es que falta material fresco, o sobran prisas por fabricar titulares, aunque sea a costa de repetir lo ya dicho.
Sumar ha querido vender urgencia. Pero lo que ha exhibido, en realidad, es repetición. Y, sobre todo, una pregunta inevitable: si lo que se denuncia hoy es idéntico a lo denunciado en noviembre, ¿qué ha cambiado en estos cuatro meses… además del portavoz que lo lee?